Saludos a nuestras Hnas. de la Provincia Cristo Rey de Croacia, a la Comunidad de Caseros, que también lleva el nombre de Cristo Rey, allí está la Provincia del Sagrado Corazón de Jesús en Argentina (Abarca Argentina, Chile y Perú) y,  a nuestro querido Hogar que tiene la Capilla a nombre de Cristo Rey, lugar de tantas celebraciones eucarísticas, Sacramentos, momentos de oración y encuentro con nuestro Dios.

BENDICIONES, MUCHAS BENDICIONES.

D I S C U R S O

 

Dado por nuestra Madre Fundadora Beata María Petkovic

Roma, 30 – X – 1960

FIESTA DE CRISTO REY

En este día celebramos la solemne fiesta de Cristo Rey, por la cual se alegra el universo entero, el cielo y la tierra, todo proclama la gloria de Dios su Creador.

Dios ha renovado la faz de la tierra por medio de Jesús su divino Hijo; ha reconciliado el cielo con la tierra. Cristo ha triunfado sobre todo y por lo tanto es proclamado Rey. Sí Cristo es Rey de las almas, de nuestros corazones; Cristo Rey es nuestro Patrón, nuestro Dueño, como dice en nuestras S. Constituciones: “Toda la Congregación, así como también cada una de las religiosas están consagradas de modo especial a Cristo Rey y a su Sacratísimo Corazón. Por lo cual la Congregación de manera también especial se somete al supremo dominio de Cristo, y de todo corazón le proclama y reconoce por su divino Rey y Señor.

Debemos vivir nuestra vida según la Ssma. Voluntad de nuestro Rey. Este Rey del divino amor es nuestro Esposo, a este solo pensamiento, nuestro corazón debe dar saltos de gozo, de amor, de consuelo y de felicidad de pertenecer al Rey de reyes como esposas. Somos esposas de Cristo y dentro de poco nos uniremos con El, nuestro Rey. Todas nuestras obras deben ser para El. Debemos hablar de Cristo, hacerlo conocer para que muchas almas lo amen y lo sigan. Una esposa que verdaderamente ama a su esposo se preocupa de hacerlo conocer y amar, cuanto más una esposa de Cristo debe trabajar y sacrificarse por hacer que el reino de Cristo llegue a todo el mundo.

Un alma, cuanto más ama a Jesús, tanto más trabaja por su gloria, extendiendo su amor entre las almas. Debemos hacerlo todo con amor y por amor. No solamente cuando escribimos las cartas debemos empezar con el “Todo por Jesús” sino todo aquello que hagamos o trabajemos y nuestra vida deben ser todo por El y para El.

Nuestro fin es la gloria y el amor de Dios y luego las obras de misericordia. Debemos implorar que venga el reino de Dios sobre la tierra, porque el mundo está muy mal porque se ha alejado de Dios.
Amemos y glorifiquemos a Dios. Hijas mías, pedid a Dios que os dé amor y más amor y espíritu de sacrificio y repetid a menudo: “HONOR, GLORIA Y AMOR A NUESTRO REY ETERNO”.

Imagen conservado en la Casa Generalicia al año 1951 con las Comunidades existentes a esa fecha

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