MOTIVACIONES PARA LA MISIÓN

MEDITANDO EN LAS PALABRAS DE NUESTRA  FUNDADORA, MADRE MARÍA PETKOVIC

La Madre insiste mucho en la misión, no solo invita, sino que con mucha ternura insiste y manda. Para ella es un imperativo.
Aquí fragmentos de sus enseñanzas dadas en Capítulos a las Hnas. donde la Madre habla de envío, vocación con énfasis en el espíritu misionero que debe animar nuestra vida consagrada para llevar la Misericordia de Dios a los más pobres, alejados y estar siempre en este camino al lado y con Jesús. También tiene de otras fuentes como de las Actas del Simposio realizado en Roma en 1987, Mensajes de Fe, Diario Espiritual y Hacia el Padre que contienen fragmentos de sus pensamientos y enseñanzas para cada día del año y, otros.

CONSTITUCIONES Y DIRECTORIO

Confiadas en la Providencia Divina, fieles al Espíritu, al carisma, a las sanas tradiciones y al patrimonio espiritual de la Congregación, cooperamos con la Misericordia del Padre y nos dedicamos al apostolado: educativo-formativo, parroquial, de la salud y de los ancianos, a las misiones, a la promoción humana y a otros servicios en la comunidad; atentas a los signos de los tiempos y a las necesidades de la Iglesia. (Constituciones No 6)

Anunciar con nuestra vida la inmensa bondad del Padre Celestial, promoviendo su Reino entre los hombres: “Esta misión era el único ideal de mi vida; colaborar con Cristo para que el mundo conozca el amor, la misericordia y la bondad del Padre” (Directorio No 44.1)

En nuestras comunidades y en los lugares donde realizamos el apostolado, cultivamos y estimulamos el espíritu misionero. Todas las hermanas, con la oración, el sacrificio y las obras de misericordia, cualquiera sea el servicio que presten, revelen el amor de Dios Padre a todos los hombres, para que lleguen al conocimiento de la verdad y se salven. (Constituciones No 67)

§1. Como Hijas de la Misericordia nos sentimos y somos misioneras según la inspiración de la Madre Fundadora: “No son misioneras sólo aquellas que predican y enseñan con palabras y obras, sino también las que ofrecen sus sufrimientos, oraciones y sacrificios por el éxito de las misiones”.

§2. En todas nuestras comunidades promovemos el espíritu y la actividad misionera, la oración y la ayuda concreta como expresión de nuestro amor por la Iglesia universal.
§3. Realizamos nuestra misión anunciando el evangelio y difundiendo nuestro carisma siempre en obediencia a las directivas de la Iglesia local y en el respeto de la cultura del lugar. (Directorio No 64)

3. Apostolado parroquial y de las misiones
64. §1. Participamos en la pastoral de la Iglesia local, colaborando espiritual y profesionalmente.
§2. Nuestra colaboración en las Parroquias comprende, entre otros:
a) Catequesis de niños, jóvenes y adultos;
b) guía de asociaciones católicas y coros;
c) formación de catequistas;
d) formación espiritual de grupos;
e) animación litúrgica;
f) servicio de la sacristía;
g) visita a los enfermos;
h) ministerio extraordinario de la Comunión;
i) colaboración con la pastoral familiar, social, carcelaria, del dolor y Caritas.

§3. También a pedido del obispo o del párroco podemos asumir:
a) la gestión de escuelas diocesanas o parroquiales;
b) la atención de la secretaría en diversas oficinas;
c) el servicio doméstico.

§4. A falta del párroco y con el mandato expreso del obispo diocesano, extraordinariamente, podemos asumir la administración de una Parroquia.

§5. Formamos a los niños, jóvenes y adultos en la comprensión de las celebraciones litúrgicas y promovemos en ellos una consciente y activa participación.

§6. Acompañamos a los fieles en su vida espiritual y sacramental a través de la catequesis. (Directorio No 65)

No sólo son misioneras las que predican y enseñan con la palabra y las obras, sino también las que ofrecen sus sufrimientos, oraciones y sacrificios por el buen resultado de las misiones”. (Directorio No 102.2)

§1. La Superiora General vela por la unidad de nuestra familia religiosa, promueve la observancia de la Regla y las Constituciones, favorece el diálogo y la comunión, estimula en las hermanas la fidelidad a la propia vocación y el servicio misionero y apostólico en la Congregación. (Directorio No 124)

TESTIMONIO DE AMOR DE ATANASIO MATANIC ofm

“Siendo aún niña, después de la santa comunión, el Señor me llevó en espíritu a ciertos campos en los cuales se había reunido una gran multitud de gente y yo les hablaba a todos de Dios y de su amor. Pensaba: ¿qué haré yo sola y miserable? Si hablo en un lugar, no puedo estar en otro. Ahora comprendo. Ahora comprendo; el Señor me dio por medio de esta Congregación muchas hermanas para poder hablar en lugares diversos. Por esto, sea Él bendito por siempre porque se ha servido de los pequeños, para difundir su gloria y trabajar por medio de sus siervas por la salvación de las almas”. (Atanasio MATANIC. Testimonio de Amor, Pág. 104).

“… Los frecuentes contactos con los ortodoxos y su patriarca de Belgrado y con los ministros de estado, también ortodoxos, tenían para ella el significado de una verdadera misión”. (Atanasio MATANIC. Testimonio de Amor, Pág. 104).

Cuando las primeras hermanas sucumbían prematuramente, víctimas de la tuberculosis, en aquel entonces incurable, fueron consideradas como “misioneras y mártires”. (Atanasio MATANIC. Testimonio de Amor, Pág. 104).

El agradecimiento de nuestra Madre cuando en 1936 le pidieron religiosas para América del Sur: “La Madre General elevó fervientes gracias al Señor por la invitación que provenía de la República Argentina, por lo mucho que ella y sus religiosas lo habían deseado. María lo había puesto todo en las santísimas manos de Dios para que Él las llamara para cuando llegase la hora.
Este mismo espíritu misionero fue el móvil de la decisión de María de emprender el largo viaje hacia la América del Sur, constituyó toda una experiencia. Pudo formar de un modo más completo en el espíritu misionero a sus hermanas y estimularlas a vivirlo hasta el heroísmo. (Atanasio MATANIC. Testimonio de Amor, Pág. 104-105).

Escribe: “El alma que posee la vida de verdadera fe, se prepara para su misión. El alma realmente religiosa, durante toda su vida, ama todo lo que ama su divino Esposo y se sacrifica para conquistarle el mayor número posible de almas. Quien ama a Dios, se sacrifica por Él, para que sea más conocido, amado y servido con mayor fidelidad. Quien ama no descansa. Ustedes, hermanas, deben empezar con los niños en despertar el espíritu misionero. Que ellos aprendan de ustedes la explicación de las verdades de la fe. Dedíquense a los no bautizados y a aquellos que no han recibido los sacramentos de la eucaristía y la confesión y enséñenles a asistir con devoción a la santa Misa. Les hablo por experiencia: mucho se puede hacer en este campo misional. En Blato, éramos pocas para las actividades que nos esperaban. Con todo atendíamos a los niños del jardín de infantes, a las Asociaciones de “Hijas de María”, de la “Tercera Orden Franciscana”, de las “Madres Cristianas”, de la “Unión del Buen Pastor”, de la “Guardia de Honor al Sagrado Corazón de Jesús”, del “Rosario Viviente”, y de la “Sociedad para la Propagación de la Fe”. Los domingos dábamos también tres o cuatro instrucciones religiosas y de esa manera se conducían las almas a Dios”. (Atanasio MATANIC. Testimonio de Amor, Pág.105).

La Madre se dirige a las Hermanas que viajan a América del Sur acompañándolas desde Blato al puerto de Split, donde se embarcaban. A cada una le entregaba el crucifijo para que fuera su modelo, consuelo y guía. Para acrecentarlas más el espíritu de sacrificio les decía: “Almas queridas, amadas hijas, en el santo día de vuestros votos religiosos vosotras os habéis entregado a Cristo para cooperar con Él en la salvación de las almas, por las cuales Él se ofreció a la gloria del Padre. Él dejó a su santísima Madre y se entregó para dar hasta la última gota de su preciosísima sangre por nuestra salvación y mostrarnos el verdadero camino hacia la verdad y la vida.
Os ha elegido para que vayáis a enseñar y a consolar a los demás. Id con Él, felices y animadas en su santo amor. Feliz la esposa cuando va con su esposo a lo largo de los caminos. Nada ni nadie la molesta. Vosotras podéis ser mucho más felices, porque con vosotras se va el Esposo divino, rey del cielo y de la tierra, rey del amor y del poder. Depositad por completo vuestra confianza con Él y permaneced hasta la eternidad firmemente abrazadas a Él… como los ángeles, volad para auxiliar a la humanidad sufriente. Millones de almas os esperan y en su dolor os llaman. Jesús va con vosotras, para que por vuestro medio sean consoladas. Mostrad al mundo el camino de nuestra verdadera patria celestial, donde todos los dolores serán aplacados. Mi espíritu unido a Jesús está con vosotras. A Él y la protección de la santísima Virgen y san José os confío”.
La salida de Blato del primer grupo para la América del Sur fue el 11 de marzo de 1936. En la Casa Madre de las “Hijas de la Misericordia”, todas, desde muy temprana hora, estaban de pie para despedir a las primeras misioneras. En esta ocasión parece haberse escuchado los ecos dela canción:
     “Id, llevad la semilla de la Palabra divina,
     Llevad la paz, mostrad la verdad y el amor,
     Realizad el pensamiento de vuestra Madre,
     La que, por la gloria de Cristo, así misma
     Y a sus hijas entrega.

    Con la cruz en la mano y con el amor en el corazón,
    Abrid a las almas los caminos de Dios.
    Realizad los pensamientos de vuestra Madre,
    La que, por el amor de Cristo, a sí misma
    Y a sus hijas entrega…”

(Atanasio MATANIC. Testimonio de Amor, Pág.107-108).

DE SUS ENSEÑANZAS Y CAPÍTULOS LOCALES

Su amor divino actúa también hoy en nosotros, aunque nos parezca que deja que la humanidad sufra y no piensa en este amor, atrayendo a las almas puras, capaces de comprender su amor a su Divino Corazón, en donde las enardece en el fuego de este amor. Al atraerlas hacia Él con el divino imán de su Divino y amabilísimo Corazón, suavemente las induce para que mueran a sí mismas y al mundo, y así, como espíritus puros vayan por los campos de la humanidad sufriente para levantar y consolar a los caídos y débiles, para sanar y salvar a los abandonados y mostrarles el camino del cielo donde les espera su amor y beatitud. Las envía para que extiendan el fuego de su amor en los corazones fríos o, mejor dicho, Él mismo vive y camina en ellas por el mundo, sacrificándose por las almas, aunque parezca que no hacen nada grande y a veces mueren, abandonadas como Cristo en la Cruz. (Casa Madre, 15-I-1928)

“El amor todo lo levanta e instruye, así vosotras animen, consuelen, y aconsejen a vuestras hermanas decaídas. Entréguenles toda la riqueza de conocimientos que han recibido y que tienen en su corazón.” (Casa Madre, 15 – I – 28)

“Vuestra misión las llama para que no se queden entre los cuatro muros del convento, sino que salgan a otras partes y con Jesús busquen a las almas. Ustedes que adquirieron las alas y salieron de la querida Casa Madre para anunciar el amor de Cristo a las almas”. (Casa Madre, 18-XI-1928)

“Cuando nuevamente se dispersen y dejen este querido Hogar, no lo olviden; no se consideren como la rama cortada; no, de ninguna manera; no deben pensar así, sino al contrario, tienen que sentir su nueva casa como a una rama fuertemente unida al árbol de su Casa Madre de la cual depende directamente y a la cual ayuda como buena hija. Sus pensamientos, es decir, los pensamientos de las hermanas en las filiales sean para el bien de toda la Congregación, porque están obligadas a ayudarla como hijas de una Madre amorosa y única que las recibió en su regazo y entregó a Jesús para que las cuide, las forme para él, y aunque estén esparcidas por el mundo”. (Casa Madre, 18-XI-1928)

Enseñar para que conozcan la Presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento y en ella, despertar el Amor hacia Él (15-II-1931)

“Vayan por el mundo para extender el amor de Dios y ayudar a la pobre humanidad. Procuremos tener un corazón puro, hacer el bien y agradar a Dios. Que en el santuario de nuestro corazón no entre nadie… Por eso, queridas Esposas de Cristo estén muy atentas, como aquellas vestales. Que al pasar por las calles vean en ustedes verdaderos vasos sagrados. Sean prudentes siempre y en todas partes.” (22-XI-1931)

“Queridas hermanas: Que aquel amor que Él ha derramado en vuestros corazones y que os ha traído al convento, las guíe y lleve a vuestro fin, es decir, a la plena unión con Cristo. Y así unidas con El en el amor, podrán trabajar eficazmente en la extensión de su amor divino en la pobre humanidad que yace en la oscuridad y tanto espera de las almas que pueden iluminarla y mostrarles el camino de la salvación. Podrán ir por todo el mundo y realizar obras de amor y misericordia y salvar a las almas para que sean felices en Dios. En esto consiste el verdadero amor de Cristo: en hacer felices y bienaventurados a todos en Dios. (Casa Madre, abril de 1931)

Si nuestro corazón está unido a Dios realizará las obras de su amor, porque no actuaremos por nosotras mismas, sino que es Él, quien actuará en nosotras. A través del alma unida a Él, consolará a los tristes, levantará a los caídos, enseñará a los ignorantes, convertirá y salvará a los pecadores. (abril 1931)

“Una hermana misericordiosa, levanta, sana, consuela, enseña y hace felices a los demás” (10-05-1931).

¡Paz a los hombres de buena voluntad!, ¡Vosotras sois portadoras de la paz! Qué triste sería que el mundo las llame pacificadoras y por el contrario, en lugar de llevar la paz, provocan inquietud. Deben llevar la paz dentro de ustedes mismas. Sólo el diablo y los hijos del diablo provocan discordias. Cristo no ha dicho: No siembren la discordia ya que no tendríamos ni que mencionar esta palabra. Los hijos de Dios, llenos de paz, llevan esta paz por todas partes y quieren dársela a todos. “Lleven la paz a los hombres”. (Blato, 17 de mayo de 1931).

“El Espíritu Santo las embriagará y vosotras seréis como armas en sus manos. Por donde vayan no tengan miedo porque Él hablará por vosotras: “El Espíritu que les daré hablará por vuestra boca”. Tengan fe y tranquilamente recójanse en el Espíritu Santo y arrepentidas pongan toda su confianza en él. Cuando el Espíritu Santo posee un alma, ella vive en la beatitud: ¡Qué tengo en el cielo y en la tierra fuera de Ti, Dios mío! Procuremos estar siempre en la gracia de Dios para que el Espíritu Santo nos fortalezca y asista en nuestros trabajos”. (Blato, 24 de mayo de 1931).

“¡Felices nosotras que podemos hacer obras buenas en los hospitales, hogares de niños, atendiendo en el comedor y en otros lugares!”. (27-9-31)

La religiosa debe ser la Misericordia encarnada por eso trabaja incansablemente para ayudar y consolar a todos y discierne como hacer el bien (11-08-35)

Dios te ha escogido no para otro lugar, sino específicamente para esta Congregación porque sin su voluntad no cae ni un cabello de nuestra cabeza. El guía y dirige el mundo y a ti te ha puesto como una estrella, para que le sirvas y te sacrifiques en las obras de la Misericordia, trabajando en la Congregación; a través de la cual, Él te revela también su santa voluntad. (En las Conferencias del mes de noviembre de 1935).

Queridas hermanas, ojalá llegue a saber de vosotras, que son el consuelo y alegría para todos y así pueden brillar aún después de la muerte, como estrellas y se pueda leer ahora y en el futuro la vida de nuestras primeras hermanas que eran modelo y consuelo para todas. (Blato, 8 de febrero de 1937)

“El Señor en su gran sabiduría las ha elegido y trajo a esta Congregación para que en ella se formen espiritualmente, y se preparen para la misión que les confiera, que se llamen de amor y conocimientos y luego vayan por el mundo actuando por medio de ella, anunciando la paz a los hombres. Por medio de los santos votos ustedes se ligan a ella como en desposorio, se ponen en las manos de sus Superiores y donándose ella como una flor diciendo: Aquí me tienen, hagan de mi lo que quieren – Este desposorio, este amor es el ligamento que une vuestras almas con la Congregación, donde se ofrecen como víctimas a Dios. Este amor es aquella cruz sagrada donde queremos estar crucificadas; el altar en el cual nos consagramos a Dios. Oh, cómo tendríamos que estar unidas a nuestra madre, nuestra Congregación, nosotras que hemos entrado a ella por amor, deberíamos dar incluso nuestra vida por amor a ella. El Señor nos ha puesto en ella para que trabajemos y actuemos, pero al mismo tiempo para que la cuidemos y si fuera necesario, para dar también nuestra vida por ella. Y, ¿por qué no?, si el Señor te ha puesto en ella para que la cuides? Como ya lo dije, tenemos que estar dispuestas a dar la vida por ella y no tan solo en los momentos difíciles, sino también en cualquier necesidad, aunque sea pequeña, debemos defenderla y cuidarla. Nosotras sabemos que esta Congregaciones es la obra de Dios. Nos ha dicho el difunto Obispo Lang: “Aunque queden solas y las crucifiquen, no pueden dudar que esta Congregación es obra de Dios”. (Casa Madre, 23 de enero de 1938).

Trabajen y utilicen todas sus fuerzas para que su Congregación crezca y florezca.
Procuren que se extienda con nuevas ramas que florecerán y darán santos frutos, y así, podrán trabajar mejor entre la gente, delante de la cual deben brillar como las estrellas. Cuando van por el mundo, el perfume de vuestras almas atraerá a muchos. (Casa Madre, 23 de enero de 1938)

Durante este poco tiempo que les queda en esta tierra, sigan preparándose con amor y sacrificio para trabajar entre los niños y las almas que necesitan salvarse. Jesús ha dicho a sus discípulos y por lo tanto a vosotras: “Vayan por el mundo, enseñando a todas las naciones…” Para esta misión se necesita preparación. Tienen que ser madres y todo para todos. Por eso, queridas hermanas prepárense bien para trabajar en la viña del Señor, donde él las envía. Él ha dicho: “Yo estaré con vosotras hasta el fin del mundo”. No olviden nunca esto, que él está junto a vosotros, que Él las fortifica y alimenta siempre. (Casa Madre, 12 de junio de 1938).

Por todas partes del mundo vayan haciendo obras de misericordia. Nuestro mejor servicio a Dios ofreceremos trabajando y sacrificándonos por los pobres y miserables. “Misericordia quiero – dice el Señor – y no sacrificio”. No engañemos al mundo que somos Hijas de la Misericordia – si no lo somos, sino que tratemos de predicar y hacer la misericordia. Vayan, queridas hermanas y Superioras, en nombre de Dios por el mundo, a sanar a los enfermos, consolar a los tristes, salvar a los huérfanos, predicar el Evangelio a todos y anunciar que se acerca el Reino de Dios. Vayan, mis queridas hijas, trabajen en Cristo y por Cristo y por medio de Él, por el Padre y por vuestra Congregación bajo el lema de nuestra Congregación: “¡Todo por Jesús a gloria del Padre!”. (Casa Madre, 7 de julio de 1938)

Que la misericordia sea vuestra característica. Que la gracia y la dulzura esté derramada en vuestros labios según el Salmista: “Se derramó la gracia en sus labios por esto Dios te ha bendecido para siempre”. Practiquen la misericordia por donde vayan. Todo el tiempo que les queda después de vuestros deberes, utilícenlo para obras de misericordia. (Casa Madre, 7 de julio de 1938).

Vosotras queridas hermanas han dejado todo y se han consagrado a Dios para trabajar por la salvación de las almas ¿cultivan entonces el amor por el trabajo misional, para atraer las almas a Cristo? Si no lo pueden hacer con el trabajo directo, lo pueden hacer con sus oraciones. El Señor ha dicho: “Pedid y recibiréis”. Esto es que les sirva de modelo Santa Teresita de Jesús de Niño Jesús, quien no pudo trabajar en las misiones por estar encerrada en el Carmelo, pero lo hizo con sus oraciones. Vemos cuantas almas ha salvado y ha llegado a ser la más grande misionera del mundo entero. (Casa Madre, 9 de octubre de 1938).

Cuando vayan por el mundo, queridas hermanas, para atender a los enfermos, digan a todos: “Se acerca a vosotros el Reino de Dios”, es decir, el buen Dios los ha visitado con los sufrimientos y con este sufrimiento, con vuestra cruz y pasión, se acerca a vosotros el Reino de Dios. (Casa Madre, 17 de mayo de 1939).

“No podréis ir a hacer misiones entre los enfermos y otros, si primero no hacéis caridad y no ayudáis a vuestras Hermanas, quien tiene amor a sus Hermanas lo tendrá para con los pobres. Pero, ¿cómo podréis ir vosotras a salvar a las gentes por el pueblo, si aquí no hacéis misericordia y caridad con vuestras Hermanas? Por eso, en Cristo os digo: ¡QUIERO MISERICORDIA, QUIERO CARIDAD! Por eso no se engañen, porque quien cree amar a Cristo y no ama a sus compañeras no tiene verdadero amor a Dios.
“Estamos mandadas de Dios por el mundo para hacer misiones para la salvación de las almas… de lo contrario nos vendrán tristes consecuencias, por no haberles enseñado el camino de Dios que le conduce a la salvación” (5-VII-40)

Las Hermanas misioneras se preocupen de que las débiles se afirmen en el buen camino y que las buenas sirvan de buen ejemplo a las demás.” (M.F. 01 – X – 40)

En el Colegio debe haber una comisión para las misiones internas y otras para las misiones externas, que visitará cada una, una parte del pueblo para averiguar las necesidades de los enfermos y salvación de los niños. Así, queridas mías, convertid nuestros Colegios en verdaderos centros misioneros y en focos de amor a Jesús; centro de salvación de las almas, de virtudes y de vida cristiana; de escuelas de formación para la nueva vida. Que Jesús sea el Maestro principal, el Divino Rector y Rey de todo. Para El todo. A El debemos atraer a todos para que lo conozcan y amen. (M.F. 01-X–40)

Hermanas queridas; piensen bien ¿Para qué han venido al servicio de Dios? Para trabajar por su gloria, la salvación propia, las misiones y la salvación de las almas. (28-2-41)

“Hemos venido a la Congregación para ir extendiendo por el mundo la Fe y el conocimiento de Dios a los hombres, a los niños y a cuantos no lo conocen aún” (MF 28-III-1941).

Cada una debe examinarse si hace todo lo que puede y que es necesario para ayudar a las almas de aquel pueblo donde Dios la mandó como misionera. Aquellas que no son destinadas para las misiones externas, ayuden a sus Hnas. con sus oraciones y sus sacrificios, con los trabajos de la casa, de la campaña y otros, que Dios les entregó también por la Obediencia y tendrán los mismos méritos y tal vez más por las almas salvadas de sus Hnas. misioneras. (5-VII-1941)

“Quienes no son destinadas para, ayuden a sus Hnas. con las oraciones y sacrificios, con los trabajos de la casa y otros que Dios les entregó también por la obediencia y tendrán los mismos méritos y tal vez más, por las almas salvadas de sus Hnas. misioneras. (5-VII-1941)

La religiosa, que debe enseñar, hablar y mostrar el camino de la perfección, debe confirmar y demostrar esto con su vida perfecta, sacrificándose por el prójimo. (25-9-41)

Hijas mías; que Jesús Sacramentado les hable y enseñe de tal manera, que sean siempre un solo corazón y una sola alma. Todas las hermanas deben ser una sola y así, por todo el mundo donde vayan, deben vivir con el mismo espíritu, siempre unidas al corazón de la Congregación, como un solo cuerpo, un solo espíritu en Jesucristo Nuestro Señor. (1-3-42)

Hijas mías; hablemos de la Cruz en cada ocasión y a todos; a los enfermos, a los padres, a la juventud, a los niños, especialmente a nuestras hermanas, postulantes, etc. porque esa es nuestra misión: enseñar que el camino de la Cruz es el camino real que conduce al cielo. Que la tierra es lugar de merecer y por lo tanto no es lugar de reposar sino, de trabajar y padecer. (7-3-42)

Nosotros somos como pequeños Apóstoles que deben enseñar a las almas abandonadas, a los niños, a los enfermos, y a convertir y a llevar a los pecadores a Dios, y si nosotras no estamos instruidas. ¿Cómo podremos cumplir con sus designios y responder al fin para el cual nos eligió? (8-3-42)

Hija mía; cuando Dios te eligió ha pensado: “Elijo esta alma para mi servicio, para mi gloria, ella me consolará, me comprenderá. Comprenderá mi amor y enseñará a otros a amarme. Ella será fiel delante del cielo y de la tierra” Examínate si al presente eres verdadera religiosa, como Él quiere. Si eres su consuelo. Si eres fiel. (15-3-42).

Durante el mes de octubre se debe organizar misiones especiales, según la posibilidad para la gran fiesta de Cristo Rey. También el mes del Sagrado Corazón de Jesús (junio) como también el mes consagrado a la Santísima Virgen María, se debe preparar las oraciones, las lecturas y meditaciones de ocasión como también los cantos y enseñar para que todos canten y recen con mucha devoción, amor y entusiasmo (31-V-1942).

Hijas mías, no es suficiente dar a los niños el Catecismo, un Devocionario o un libro, sino se les debe explicar, ennoblecer y hacer amar esta o aquella oración o lectura y esto se debe hacer con los jóvenes y con las personas adultas; de lo contrario, si solo le hemos dado estas cosas sin explicarle, no sacarán ningún provecho, sino los niños jugarán con las hojas y los tirarán y los adultos lo arrinconarán. (31-V-1942)

“Quienes no son destinadas para las misiones externas, ayuden a sus Hnas. con las oraciones y sacrificios, con los trabajos de la casa y otros que Dios les entregó también por la obediencia y tendrán los mismos méritos y tal vez más, por las almas salvadas de sus Hnas. misioneras. Llamadas a comprender bien nuestra grave obligación, nuestra sagrada misión como Religiosas y como misioneras, pues fuimos llamadas a las misiones. La Congregación nos dio posibilidades y medios y Jesús nos asistirá con su gracia y ayuda en el campo del apostolado, en la conquista de las almas para Él, para el cielo, para la eterna felicidad. (31-V-1942)

Queridas hijas mías, el alma que verdaderamente ama a Dios, trabaja y procura con todos los medios y esfuerzos de conquistarle las almas para que ellas también lo amen y sirvan con fidelidad (31-V-1942)

Quienes no son destinadas para las misiones externas, ayuden a sus Hnas. con las oraciones y sacrificios, con los trabajos de la casa y otros que Dios les entregó también por la obediencia y tendrán los mismos méritos y tal vez más, por las almas salvadas de sus Hnas. misioneras. Veamos y pensemos cómo realizamos nuestras obras y propongámonos hacerlas con más perfección, hasta las más pequeñas, preguntando cuando no se sabe y ocupándonos de que salgan bien, porque todo lo que hacemos es para Dios, Infinitamente perfecto. (6-9-42)

Si uno ama verdaderamente a Dios, no puede contenerse sin sacrificarse por las almas, porque el Amor arde y, su ardor y llama quiere abrazar todo en torno suyo. Si un alma ama a Dios, quiere que Él sea amado en las demás almas… por eso debemos trabajar por salvar las demás almas que nos la dio Dios a nuestro cuidado, a nuestro lado, a nuestros contactos, como son la juventud, los niños abandonados… tenemos la gran obligación de llevarlos a Dios. (08-VII-1943)

Hijas mías: Si tenéis amor y queréis hacer mucho, pero no podéis tanto, por vuestro deseo lo podréis todo. Santa Teresita encerrada en una celda, ardía en deseos de salvar almas y rezaba y se ofrecía como víctima por ellas. Y ahora, bajo su patrocinio están las más grandes oficinas donde trabajan 3000 Misioneros, para millones y millones de almas; porque por su deseo Dios obra ahora y salva almas (16.07.1944).

            Madre.vitral en la Casa Generalicia

La Madre a las niñas: “Queridas niñas, yo os quiero hacer participar de esta gran fiesta que se aproxima, porque nosotros debemos sufrir con Jesús y gozar con Jesús. Pero no es suficiente que vosotras participéis de esta gran fiesta y gocéis del Amor de Jesús, sino que también debéis ser apóstoles, esto es, debéis hacer también que las demás conozcan y amen a Jesucristo Rey. Vosotras, aunque sois pequeñas podéis hacer mucho, porque sois inteligentes, el Espíritu Santo hablará por nosotras… porque de lo que se ama, eso se habla. (27.X.1944).

La Madre continua diciendo a las niñas: Debéis ser pequeñas misioneras entre vuestras compañeras. Yo veré cuánto traerá cada una en este día para confesarse y comulgar, para acercarlos a Jesús Nuestro Señor. Que vengan todas, aunque… se pinten y vayan a bailes, que vengan y Jesús las recibirá. Decidles que del mismo modo que están arregladas de fuera, se arreglen por dentro, porque dice Dios: Toda la belleza de mi amiga está en el interior…
Queridas niñas, preparaos en el Señor, con alegría trabajad para esta gran fiesta, trabajad por la extensión del Reinado de Jesús, de su Reinado de Amor y de Paz. Sed misioneras de Nuestro Señor, Rey de Amor. (27.X.1944).

El amor debe impulsar a cada una para terminar pronto los estudios porque las obras, las almas y las casas nos esperan con ansias; y las mayores que reciben a las nuevas deben guiarlas, enseñarles con amor para que ellas comiencen a ayudar y trabajar por la amada Congregación. (13- XI-1946)

“Comenzar a caminar haciendo misiones en el mundo, muertas por Él, por la cruz y con la cruz, para que huyan todos vuestros enemigos, llevando a Cristo y la paz, consuelo y resignación a todas las almas. Siendo un solo corazón y una sola alma con ella. (20-II-1947)

Desde mañana podéis comenzar a caminar haciendo misiones en el mundo, muertas par El, por la cruz y con la cruz, para que huyan todos vuestros enemigos, llevando a Cristo y la paz, consuelo y resignación a todas las almas. (20-II-1947)

Para las obras de misericordia también Dios da a cada cual un talento que la hace más apta para una obra. Y los Superiores deben mirar a cada alma sus aptitudes, para que se dedique con más provecho a la gloria de Dios. El alma por su parte, debe poner todas sus fuerzas para hacer fructificar los talentos que Dios le dio; así, si son dedicadas a las misiones, deben con todo empeño trabajar en ellos: con Oratorios festivos, con la buena prensa, enseñando el catecismo, etc. Y no pueden dejar sus obras por cualquier impedimento, sino poner todas sus fuerzas y buscar los medios para continuar sus obras. (Semana Santa en Caseros 1-IV-47)

Nosotras tenemos la responsabilidad como religiosas, de enseñar este misterio de la Cruz a las gentes que, pobrecitas, no conocen estos dulces misterios del amor de Jesús, y van a la Iglesia sin saber ni para que van. Nosotras debemos hacer misiones y enseñar a las gentes, para que conozcan a Jesús Crucificado. (Semana Santa en Caseros 1-IV-47)

¡Cuántas obras! ¡Cuántos miles de almas en tan diversas obras! ¡Cuántos miles de Hermanas pueden trabajar en tan variadas obras! Y ¿cómo debemos cumplir estas obras? (Caseros 11-V-1947)

Cuando no tenéis la obligación de enseñar a los niños, a los enfermos, recogeos en silencio. La que tiene el deber de enseñar, que enseñe como dice S. Pablo; ésta no falta al silencio, ésta con sus palabras siembra el bien y no el mal. (16-VIII-1947)

Hijas mías; cada una de nosotras debe servirse de los medios, que mucho recomiendan los Santos Padres y la Iglesia para adelantar más en la virtud, tomando cada una lo que mejor se acomode y corresponda a su espíritu como, visitas al Santísimo, Vía Crucis, Devoción a la Santísima Virgen, a San José, etc. Dedicarse a las misiones, a las obras de misericordia etc. Así cada una quiere agradar a Jesús, porque por todas las diversas obras y devociones debemos tener sólo la intención de agradar a Jesús. (18-8-47)

“El que me come, vivirá para Mí”. Por eso, después de comulgar y unirnos al Señor, debemos llevarlo a otras almas y seguir sus obras, propagando su Reino” (09-XI-1947)

En este siglo quiso Jesucristo fundar esta Congregación para continuar esta su misma obra de misericordia y caridad, para trabajar con su mismo espíritu para los pobres, estar con los pobres y enseñar a los pobres, ignorantes y abandonados en la fe. (Caseros, 5-XII-1947)

Hijas mías, que vuestro amor y la santa decisión resplandezca en vuestro exterior y en vuestras acciones, para que todas vuestras Hermanas reciban de vosotras un gran ejemplo y sientan en sí un gran amor a Dios y un santo entusiasmo, para trabajar y sacrificarse por la gloria de Dios, la salvación de las almas y su propia santificación, y así, de esta manera, se comience en cada una de nuestras filiales, una santa vida. (17-XII-1947)

Hijas mías; cuando después de la anterior guerra mundial de 1919, todo estaba destruido y todo era un lamento en la desolación, este clamor de pobres, huérfanos, y viudas, llegó al corazón de vuestra Madre, y se fundó esta Congregación. Dios le encargó, que con sus primeras hijas, fuera a salvar a los huérfanos y pobres, y comenzaron a dar de comer a los hambrientos en una cocina para tres mil personas pobres; a consolar a los que sufren y ayudar a los necesitados. Por eso, cambiar un poco esta misión y este espíritu, es salir de lo que Dios quiere. (5-12-47)

Esta Congregación fue fundada directamente por su amor, para encontrar en ella su descanso, sus delicias, como en otra Betania, donde encontraba un gran amor, un amor de predilección. Por eso nos tomó como sus amigas como las Misioneras de su amor y de su Corazón. Y nosotras cumpliremos con nuestro fin y con esta vocación especial del Señor haciendo nuestras obras con amor y cumpliendo la Ssma. Voluntad de Dios en todos los quehaceres. (4-VI-1948)

Para eso debéis preparaos, porque para poder hacer las obras de misión se debe tener preparación para evangelizar a la gente, haciendo obras de misericordia, porque nosotras no podemos andar predicando como los sacerdotes, sino que debemos saber ser enfermeras, o maestras, enseñar bien el catecismo, hacer obras de misión, y con esto conquistar almas para el cielo. (25-10-48)

Hijas mías, vosotras estáis en la Religión para ser misioneras. En este día, como Nuestro Señor Jesucristo que entre todos sus millares de discípulos eligió a 72 pero muy especialmente a los 12 Apóstoles a quienes guiaba, así yo también en El, elijo de entre vosotras, entre las que hace tres años estáis aquí en la Congregación a 12 Hermanas que deberán dedicarse especialmente a las misiones.
Ahora vosotras debéis tener una preparación especial para las misiones: clases oportunas los Domingos y miércoles. Debéis leer tres horas a la semana del modo de hacer misiones, la técnica de la enseñanza del Catecismo, debéis repetir y saber bien al Catecismo. Cuando serán las vacaciones podrán leer 2 y 3 horas diarias. Os enseñarán tres Hermanas que os explicarán: una el Catecismo, otra el modo de hacer disciplina entre los niños, otra os mostrará en qué libros podéis encontrar ejemplos, etc. Para atraer a los niños. Estas maestras deberán dar clases prácticas, asistiendo a las explicaciones del Catecismo para la Primera Comunión y algunas veces, tendréis que dar vosotras las explicaciones. Pero, para eso, debéis prepararos, procurar y hablar claro.
Porque todas debéis saber preparar para la Primera Comunión, visitar los hogares, para ver si es necesario bautizar, para entronizar el Sacratísimo Corazón de Jesús, ver si todos los esposos están legítimamente ligados por el Sacramento del Matrimonio. Cada una de vosotras debéis estudiar, terminar y practicar para ser maestra o para ser enfermera.
Debéis estudiar música, para enseñar a las niñas, con cantos, a glorificar a Dios. Debéis aprender a llevar los libros y actas y demás cosas de la cancillería, para que todas estéis bien preparadas.
Así, hijas mías, procurad cada una prepararos bien en la santa misión en la cual os ha colocado la santa obediencia, para glorificar a Dios y para el bien de nuestra querida Congregación.
Os bendice vuestra Madre Espiritual. (03-XI-48)

El día del Señor podemos dedicarnos más a la gloria del Padre no sólo con oraciones y alabanzas, sino también con misiones, enseñando el Catecismo a los niños y al pueblo. Debéis hacer misiones en este pueblo, yendo al menos dos veces por semana a las casas, y si es necesario cada día. Así se reúnen niños para que asistan los domingos a la Misa y al Catecismo; se buscan niños para bautizar, etc. Ahora debéis empezar, y cada Postulante y Novicia destinada a misiones, deberá ejercitarse en esto si quiere ser Hija de la Misericordia. Pero para hacer misiones debéis estar bien preparadas; por eso debéis empezar los estudios con dedicación, de una manera más seria. (6-II-49)

Vosotras, que estáis elegidas para misioneras y para enseñar, debéis continuar esta obra después de mi muerte. Hay almas que no tienen ánimo para esto; otras, en cambio, son ardorosas y trabajan afanosamente día y noche; pero no sólo 1 o 2 deben hacer las cosas; todas debéis dar vuestra fuerza y vuestro entusiasmo para dilatar el reino de Dios, y no darse paz ni reposo, sino debéis conducir a Él las almas que os están encomendadas por El. Pero no basta enseñar; hay que ver cuanto comprende cada una; y si una no sabe religión, preocúpense de ella, tomarla aparte, pedir ayuda, buscar otra que le explique, y procurar que esa alma se abra para Dios. (Caseros, 19-V-1950)

Debéis empezar a despertar entre los niños el espíritu y entusiasmo misionero; que se formen catequistas a vuestro lado; que se preocupen de averiguar donde hay niños sin bautismo, sin, Primera Comunión, y de buscar niños para traer a la Santa Misa. (Caseros, 19-V-1950)

Debéis preocuparos primero de la formación de las Aspirantes y Postulantes, que serán vuestras ayudantes, las nuevas misioneras de las almas, las futuras maestras que deben continuar la obra. Si no obráis así, es que no tenéis fe, ni amor, ni Dios, ni amor a la Congregación, ni conciencia. (Caseros, 19-V-1950)

Queridas hijas: Debéis empezar a despertar entre los niños el espíritu y entusiasmo misionero; que se formen catequistas a vuestro lado; que se preocupen de averiguar dónde hay niños sin bautismo, sin Primera Comunión y de buscar niños para que participen en la Santa Misa (19.05.1950).

Hijas mías, aunque me encuentro enferma, y estando así no debo hablar por la alta presión, por amor a las almas no puedo dejar pasar sin enseñaros vuestro deber de trabajar por la salvación de las almas. Os hablo a vosotras y por vosotras a todas las Hnas. especialmente a las misioneras, a quienes llamó el Señor para trabajar por medio de ellas por la salvación de las almas.

I. Debéis contemplar y saber el plan y la obra de Dios, que quiere que todo lo que tiene vida y toda obra produzca fruto para El. Sólo el muerto no produce, no se mueve, y empieza a corromperse.
Como verdaderas Hijas de Misericordia, debéis ser semejantes al Padre de Misericordia y trabajar para salvar las almas. El Padre con el Verbo Divino y el Espíritu Santo trabajan sin cesar por nuestra salvación y santificación; así también vosotras, no debéis estar sin pensar en nuevos trabajos por la gloria de Dios y la salvación de los pobres hombres.
Además de vuestros deberes y oficios, cada una debéis dedicaros una o dos veces por semana, a la pesca de las almas para la educación cristiana, especialmente los domingos. Debéis trabajar por la salvación eterna de las almas, especialmente de la juventud y de los niños. Si no hacéis esto, no cumplís vuestro fin, y seríais como las demás simples personas que vienen a la S. Misa, y para esto no era necesario que os hiciereis religiosas, ir a otro país o estar aquí en este barrio sólo para limpiar la casa, dar comida a los niños o enfermos, y rezar y comer a la hora establecida; ésto no es el fin de nuestra vida, hijas mías. Es cierto que el mundo es muy frío y tiene la culpa de estar alejado de Dios; pero también vosotras tenéis una parte de esta culpa, porque no habláis bastante a los niños, enfermos y al pueblo.

II Debéis hacer misiones continuamente entre la gente, porque instruyéndola ardientemente y constantemente, siempre se consigue algo. Por eso antes o después de la santa Misa, una de vosotras debe decir fuerte y con tono triste: “Dónde están vuestros padres, vuestros hijos? ¿Por qué no vienen? Decidles que las Hermanas lloran por sus almas, porque también ellos deben salvarse. Que vengan ellos y todos para cumplir el mandato de Dios”.

III. Se invita a los niños para ir a un paseo, a una recreación, a una fiesta de tarde y con este motivo se les enseña catecismo.
Otro día se sale por las casas y se les ofrece Catecismos y periódicos piadosos y vidas de Santos, como de María Goretti y San Roque, y se les habla de esos libros como de un tesoro, de una cosa dulce y preciosa que todos tienen interés de leer y así se despierta en ellos la curiosidad y los toman y leen. El demonio grita continuamente haciendo propaganda de obras malas y escritos, y las almas corren tras de ellos y caen; pero vosotras con vuestras obras misioneras debéis impedir el trabajo del diablo y atraer las almas a Jesús.

IV. Cada semana hay que presentarles una novedad: una devoción, un librito; o un nuevo ejemplo o una nueva instrucción. Un Domingo se les habla de la obligación de escuchar la santa Misa; otra vez de la vida de un Santo que se festeja en esa semana; otra vez de la santa Comunión, del Primer Viernes. El segundo mes, cada Domingo se les instruye sobre un punto de la doctrina, de un Mandamiento, de un Sacramento y así se continúa adelante, es decir dividiendo los temas para cada domingo.

V. Se debe distribuir entre la gente el folleto dominical, que trae en forma breve e interesante las enseñanzas del Evangelio y de la Doctrina, pues así ellos leen y se instruyen.

VI. Para desarrollar estas misiones se debe nombrar dos Hnas. preparadas para cada filial; veremos si serán verdaderas misioneras del Corazón de Jesús y del Corazón de María y qué harán por la salvación de las almas especialmente por la juventud.
Cuando os presentaréis al Juicio Divino, Dios os pedirá cuenta hijas mías, de que habéis hecho por las almas. Y ¿qué responderéis si no habéis hecho ninguna misión?
Si cada una empleara un poco de amor en la obra de apostolado, todas juntas haréis mucho y veréis que la misión se desarrollará y florecerá. Un alma que ama, arde, y al con-tacto de ese calor todo adquiere vida. Pero si no se tiene amor y se obra por fuerza todo saldrá mal.

VII. Esta Congregación se fundó para cumplir la voluntad de Dios, es decir, anunciar el Evangelio a los pobres y ayudarlos. Vosotras, pues, debéis trabajar por ellos y entre ellos; debéis dedicaros a las misiones porque el Señor os pedirá cuenta de esto. Dios expresa su voluntad por medio de vuestra Madre Espiritual. Sino lo hacéis o (sic) obedecéis, no obedecéis a la voluntad de Dios y al llamado de Jesús.

VIII. No sólo las que predican y enseñan con palabras son misioneras, sino todas las que cooperan con amor por Dios y por las almas, ofreciendo sus sacrificios, dolores y oraciones por las misiones de sus Hermanas y la salvación de las almas.
Si el Señor nos pone en la cocina, debemos estar contentas allí y trabajar bien por los pobres y niños, ofrecer con amor el trabajo por las que hacen misión; si se trabaja todo el día en la máquina, todo el trabajo se ofrece por esa intención. Pero si se os pone directamente en el apostolado, entonces debéis trabajar y estudiar mucho primero para enseñar la Religión y otros medios para la salvación y educación de las almas.

IX. Se debe inventar siempre algo nuevo para atraer a las almas y es el amor que os enseñará como hace una Madre por sus hijos. Así, hijas mías, que el amor con el Espíritu Divino se apodere de vosotras y os transforme en otro Cristo; y El crecerá en vosotras, trabajará en vosotras y veréis que hará El por vosotras por la gloria del Padre.

X. Debéis formar nuevas misioneras de las Postulantes y Novicias. Si vosotras ayudáis a vuestra Madre en la formación de la juventud de la Congregación y la orientáis bien en el apostolado, pues para eso estáis, haréis una obra santa, porque luego ellas practicarán lo que han aprendido y vosotras tendréis también el mérito de sus obras.
No podemos darnos descanso, hijas mías, pensad lo que dice Nuestro Señor en el Evangelio: “Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos”.
Pensad en la amenaza de Jesús: “Todo árbol que no da fruto, será cortado y arrojado al fuego”. Por eso debemos preocuparnos de que nuestra vida religiosa dé fruto y darnos prisa para hacer las obras de misericordia por la gloria de Dios y el amor de Dios.

XI. El amor debe empujarnos para que no se pierdan nuestros preciosos momentos sin fruto, sin sembrar, sin cultivar, siempre, salvar y ayudar a cuantos podemos. Pensad que cada una debemos hacer también trabajos que den fruto para la vida eterna. Si vosotras formáis un alma, cuanto bien hace ella después, y así los frutos son incalculables, porque se van multiplicando.

XII. Debemos trabajar hasta el último momento de nuestra vida, y aún cuando ya no podemos hablar, entonces debemos dirigir y enseñar con señas. Dichosa el alma que al morir puede exclamar como nuestro difunto Cofundador: “Jesús mío, hice todo lo que pude”
Cuando no podemos hablar más a los niños por nuestra imposibilidad, entonces enseñar a nuestras Hermanas futuras misioneras, y rezar mucho por las misiones.
Así vuestra obra de misericordia continuará eternamente y seréis como una estrella en la noche para indicar el camino a las futuras misioneras. Así os quiero y así os bendice mi alma en Jesús, Amor nuestro Crucificado por las almas, que desde el Tabernáculo grita todavía como en la Cruz: “Tengo sed” de la salvación de las almas que se pierden.
Sí, hijas mías, se pierden eternamente numerosísimas y preciosísimas almas, yendo al infierno eterno. ¿Qué alma puede contemplar tranquilamente esto sin moverse y sacrificarse por ellas y su salvación? ¿Dónde está nuestro amor a Dios, que dio su amadísimo Hijo a la muerte de Cruz para salvarnos? y no vinimos al monasterio a consagrarnos a la salvación de las almas?
Trabajemos por eso, hijas mías, con todo el corazón; esto es amar a Jesús Crucificado y santificar nuestra alma. No ser egoísta y pensar sólo en salvar nuestra alma. Porque dice el Señor: “Quien ama su alma, la perderá y quien la pierde por Mí, la salvará. Salvando las almas, salváis la vuestra y seréis felices eternamente en el Reino eterno, donde veréis esas almas felices en Dios, sabiendo que vosotras las salvasteis y bienaventuradas cantaréis con ellas gloria eterna al Señor. Bendiciéndoos a todas vuestra Madre Espiritual. (2 – VII – 1950)

Dios no nos creó para vivir retiradas en una cueva y si bien habéis renunciado al mundo, debéis trabajar por su salvación y levantarlo de sus miserias y ayudarlo en sus tribulaciones; preocuparse por los niños abandonados, por los ciegos y ancianos y darse totalmente en las obras de misericordia ya que os llamáis Hijas de la Misericordia. Debéis conocer ciertas cosas y necesidades que se padece en el mundo, para poder ayudar y subsanar, pero además de saberla, es necesario que tengáis el espíritu de una mujer fuerte para poder vivir por los demás y poder realizar el plan de nuestra vida religiosa. (26-VII-1950)

¿Quién de vosotras quiere ser esta mujer fuerte? Oh, qué grande gracia, que consolador es cuando Dios Omnipotente y su amado Verbo encuentra como una compañera en un alma y una cooperadora que quiere ayudarle en: enseñar, curar, trabajar, sufrir, salvar etc., para que así las almas puedan conocer más a Dios. (26-VII-1950)

Un alma que tiene fe viva, se prepara para su misión en la vida religiosa. Ama todo lo que su Esposo ama. Se sacrifica para lograr mayor número de almas para Él. Quien ama a Dios se sacrifica por Él, para que se lo conozca, para que se lo ame y sirva con fidelidad. (3-8-50)

“Hijas mías, nuestro primer deber es conocer más y más a Dios mediante el estudio de la Sagrada Escritura… leer con ansias para conocer su amor y su querer”. (11-12-1950)

Cuando vais a la casa o lugar donde os destina la obediencia, ante todo llevad la cruz, pues por ella hemos dejado todo, y ella debe ser nuestra compañera en la vida y en la muerte y nuestra gloria en la vida eterna. Id con la cruz en la mano y buscad las almas para salvarlas enseñándoles a amar a Jesús Crucificado y sembrar la buena semilla instruyendo e inculcando en ellas el Santo Temor de Dios, para poder después así recoger muchas y buenas vocaciones. (30 – XII – 1950)

Id, hijas mías, a hacer las misiones y el apostolado por el mundo, en las filiales donde la santa obediencia os pone y entregaos a vuestra misión que Nuestro Señor os ha confiado por medio de vuestros Superiores y realizadla con todo vuestro amor, por amor a Cristo, por la mayor gloria del Padre, por la salvación de las almas inmortales y para el mayor progreso de las obras de la amada Congregación. Ved cuantos paquetes de libros preparó vuestra Madre, para que llevéis al Paraguay y a otras partes, para que sembréis las palabras de Dios y para salvar las almas. (30 – XII – 1950)

Nosotras debemos preocuparnos para que el mundo conozca y ame a Dios, porque quien tiene amor tiene celo por su gloria. Jesús vino a este mundo para hacernos conocer y amar al Padre, esa fue su misión. También nuestra Congregación fue fundada con este fin: Enseñar a conocer y amar a Dios Padre como dice la Santa Regla porque el fin de nuestra Congregación es: ¡LA GLORIA Y EL AMOR DE DIOS Y LA SANTIFICACIÓN PROPIA DE SUS MIEMBROS! (Roma, 2 de enero 1956)

“Nuestra primera misión en santificar el Nombre de Jesús, trabajar por extender su reino y cumplir su santísima Voluntad; en esta triple misión está toda nuestra vida. (Roma, 3 de marzo 1957)

Debemos ser misioneras y especialmente en estos días y si no es posible ir a las misiones a predicar a las gentes, podemos hacer misiones igualmente con nuestras oraciones y penitencias. (Roma, 30 de marzo 1958)

No sólo se debe enseñar a las Hnas. a trabajar, más se las debe formar en el espíritu de Cristo, en el espíritu de la Congregación; para las misiones, para la extensión del amor de Cristo y gloria del Padre; para las obras de misericordia de las cuales se ocupa nuestra Congregación. Sed verdaderas Hijas de la Misericordia, hijas del amor de Cristo. (Zagreb, -IX-1959)

“Hijas mías, empezad a estudiar el idioma para poder lo más pronto posible ayudar a las misiones en que se dedica nuestra Congregación; algunas de las jóvenes continuarán los estudios. Mi alma os bendice a todas hijas mías. (Roma, 11-VIII-60)

Amadas hijas mías, cuando el Santo Padre envía Sacerdotes, religiosos y seglares a las misiones, les entrega la Cruz para que vayan a evangelizar y salvar las almas. Hijas mías, además de la gracia inmensa de la vocación religiosa, que habéis recibido de Dios tenéis otra inmensa gracia, la misión de salvar las almas y extender la gloria y amor de Dios. Hijas mías, tened la recta intención de hacer conocer y amar a Dios y si fuere necesario a dar la vida. (Roma, 14-II-1961)

Debemos saber en qué consiste esta unión con Cristo: quiere decir que debemos amar y querer lo que Él quiere y ama, cumpliendo su Ssma. Voluntad, que su dolor sea nuestro dolor y que su querer sea el nuestro, que Él trabaje por medio de nosotras para salvar las almas, en las misiones que sea El Quien nos guíe y dirija. (Roma, 18-XII-1961)

Mi alma os bendice a cada una y quisiera hablar una a una como a mis amadísimas hijas y decirles todo lo que debíais hacer para mejor agradar a Jesús, lo que más convenía a vuestras almas, todo lo que debéis hacer en vuestras misiones para poder más extender el Reino de Cristo y hacer más para vuestra Congregación. Pero vosotras ya tenéis hijas mías en las S. Constituciones, en el Directorio, Prescripciones y Enseñanzas y Directivas, como debéis vivir, como debéis obrar y como comportaros en las obras, en el apostolado, en vuestra Comunidad con vuestros Superiores, con vuestras Hermanas mayores y menores; como debéis comportaros en la Casa de formación para que no se les dé el mal ejemplo. (Roma, 19-XI-1961)

“Ved los padres y madres espirituales cuantos hijos engendran en el amor del espíritu; ved, como nuestro Seráfico P. S. Fco., S. Domingo, nuestra Madre S. Clara y otros fundadores y Fundadoras, como también los sacerdotes y misioneros que por el S. Bautismo y la Confesión engendran las almas. Vosotras también, amadas hijas mías, podéis ser madres de innumerables almas a quienes podréis salvar con vuestras oraciones, sacrificios, mortificaciones, buen ejemplo, con la instrucción de la palabra de Dios para que vuelvan a su Creador, su Padre y su Redentor. (Roma, 20-I-1961).

Hijas mías nosotras somos una en Cristo, Él os trajo de diversas partes y naciones para que trabajéis en esta Su Congregación por Su gloria, por las almas por medio de las obras de la misericordia con las cuales se ocupa la Congregación. Mi alma os bendice a cada una y quisiera hablar una a una como a mis amadísimas hijas y decirles todo lo que debíais hacer para mejor agradar a Jesús, lo que más convenía a vuestras almas, todo lo que debéis hacer en vuestras misiones para poder más extender el Reino de Cristo y hacer más para vuestra Congregación. (Roma, 19-XI-1961).

“Hijas mías, Debemos hacer obras de misericordia, porque somos “Hijas de la Misericordia”. Enseñad también a los niños a hacer obras de misericordia para que también ellos puedan hacer el bien por el mundo y salven las almas. Vosotras jóvenes debéis prepararos para las misiones y las obras en las que se ocupa la Congregación. Por donde paséis, haced obras de misericordia, salvando, instruyendo y enseñando a los que no saben”. (Roma, 17-XII-61)

Debemos saber en qué consiste esta unión con Cristo: quiere decir que debemos amar y querer lo que Él quiere y ama, cumpliendo su Ssma. Voluntad, que su dolor sea nuestro dolor y que su querer sea el nuestro, que Él trabaje por medio de nosotras para salvar las almas, en las misiones que sea El Quien nos guíe y dirija. Esto es amar a Cristo y estar unidas a Él, esto es tener el espíritu de Cristo. Hijas mías, que vuestra vida sea la vida de Jesucristo, Él amó a los pobres y así también debemos amarlos nosotras. (Roma, 18-XII-1961)

Ayudad con vuestra oración a los Sacerdotes que predican, a los Confesores y Misioneros para que tengan la bendición y buen éxito en sus trabajos y sacrificios, puedan salvar muchas almas y vuelvan a Dios su Dios y Creador. (Roma, 14-IV-1962)

Nosotras como religiosas somos más que una madre en el mundo que debe pensar por un pequeño núcleo de los hijos, nosotras como madres espirituales de innumerables hijos espirituales, como maestras de innumerables alumnos, enfermeras de un inmenso hospital de la humanidad, misioneras del mundo entero, debemos trabajar más, es decir con amor, puntualidad, con conciencia, bajo la mirada de Dios quien nos juzgará. (Roma, 1-V-1962)

Cuando veo que algunas aman tanto a Dios y a la Congregación y se sacrifican con amor, mi alma engrandecida la bendice. Cada una debe mostrar su caridad donde está, en el trabajo que realiza, a esa alma con confianza después se la podrá mandar en el campo misionario. (Roma, 1962)

           J H S  de  San    Bernardino

Un ejemplo del poder del Ssmo. Nombre de Jesús: San Bernardino de Sena, grabó en una tablita las santas iniciales JHS y con ella convertía los pueblos en que iba a hacer misiones. Vosotras podéis bordar sobre vuestro hábito este Ssmo. Nombre. Por eso tened fe, sabiduría, inteligencia, que estéis instruidas y enseñéis a otros, que todos lo conozcan. Llevad consigo la medallita del Ssmo. Nombre de Jesús y no os pasará nada. (Roma, 2 – I – 1963)

Cada una de nosotras podemos trabajar por la salvación de las almas, porque todas tenemos en nuestras manos abundantes medios para santificar nuestra propia alma y trabajar por la salvación de los demás. Si una está enferma, puede hacer mucho por la salvación de las almas ofreciendo sus sufrimientos y sus oraciones; aquella que está en la cocina puede rezar durante todo el día rosarios, jaculatorias y ofrecer sus trabajos, mortificaciones y sacrificios que se le presenten. Las que trabajan en las oficinas de escribir, también ellas ofrecerán sus trabajos y levantaran a menudo la mente y el corazón a su Creador suplicando misericordia por los pobres pecadores y les de la gracia de la salvación; las que están con las niñas ofrecerán con ellas sus oraciones para salvar las almas cuanto mas puedan; aquellas que asisten a los enfermos y a los ancianos les hablarán de la proximidad de presentarse al juicio de Dios. (Roma, 3 III 1963)

“No hay obra más grande que la de la salvación de las almas. Dios nos proporciona todos los medios para ayudar y salvar a los moribundos, y si nosotras hacemos esta obra de misericordia Dios les dará la gracia de arrepentirse en el último momento de su vida. Esto no sólo lo debemos practicar nosotras, sino, enseñar a los demás a hacer apóstoles de la salvación del moribundo. (10-3-63)

No sólo las lecturas de las revistas debéis aprovechar bien sino también los libros que nos enseñan cómo debemos amar a Dios, como servirle con fidelidad, como debemos hacernos misioneras y salvar las almas, como se debe enseñar a las niñas, a la juventud, como educarlas, como asistir y tratar a los enfermos y como conservar las cosas, etc. (Roma, 4 – XI – 1964)

No debéis pensar que se puede ser misionera sólo en el campo misionero o en el apostolado, como ser con las niñas, con las jóvenes, con las asociaciones, etc. se puede ser misionera estando lejos de estos medios, como ser en la cocina, en la ropería o en los quehaceres domésticos, ofreciendo al Señor vuestros trabajos, vuestras dificultades, vuestros sufrimientos, que todo esto vale como la oración cuando se hace por amor, con devoción y fe viva, ofreciendo por la gloria del Padre y la salvación de las almas. (Roma, 28 X 1964)

No sólo las lecturas de las revistas debéis aprovechar bien sino también los libros que nos enseñan cómo debemos amar a Dios, como servirle con fidelidad, como debemos hacernos misioneras y salvar las almas, como se debe enseñar a las niñas, a la juventud, como educarlas, como asistir y tratar a los enfermos y como conservar las cosas, etc. (Roma, 4 – XI – 1964)

TESTAMENTO ESPIRITUAL

“Vayan por el mundo y difundan el Reino de su amor. Empéñense y trabajen con todas sus fuerzas para que los hombres lo conozcan y lo amen, y por Él amen y glorifiquen al Padre, y vivan según el espíritu del amor de Cristo”. (Testamento Espiritual de la Madre)

“A los 14 años de especial modo me llamó y me fascinó y yo me consagré para siempre haciendo el voto de castidad y virginidad perpetua. Desde entonces mi único deseo era trabajar por Él y para la salvación de los hombres, para que lo conozcan y lo amen. Este deseo me consumía y me empujaba para ir a tierras lejanas a anunciar y difundir su amor, a levantar y consolar las almas, mostrándoles el camino hacia la verdadera vida, Jesús nuestro eterno amor.” (Testamento Espiritual de la Madre)

Jesús vino a este mundo para enseñar a conocer y amar al Padre, esa era su misión. Nuestra Congregación fue fundada para este fin: Enseñar a conocer y amar a Dios Padre (Cf. Conferencia las Superioras, Roma, 02-I-1957)

“Vosotras sois la luz del mundo”, tú hija mía, eres elegida para alumbrar; por eso deber luz e iluminar e todo y en todas partes. Viendo en ti la luz caminarán seguras por los oscuros senderos de este mundo. (Directivas P. 27)

“Te pido que concedas tu ardiente amor a tus apóstoles, los obispos y los sacerdotes, los misioneros y las misioneras para que con su fervor infundan el calor en el hielo de los corazones de los hombres y los puedan atraer a Ti que eres la fuente de vida y santidad”. (Cuadernos de la Madre, pág. 102)

¡Oh Jesús mío, te doy gracias por la cruz que me has dado y la cual yo deseaba!, pero te pido perdón porque ahora me quiero levantar de la cruz para ir a trabajar por Ti, Rey mío y Dios mío. Quiero ir a las tuyas y mis hijas espirituales, y seguir guiándolas en sus trabajos y amor por Ti. ¡Oh, como es doloroso ver las almas y los niños desfallecidos, que sufren de frio y por falta de algunas cosas necesarias. Especialmente, oír la falta de fuerza espiritual, el progreso en el amor y la perfección, y que su madre no se los puede dar! ¡Qué dolor para su corazón! Qué dolor, viendo que las obras de misericordia se debilitan, y con ellas las almas de los niños, los enfermos, las obras misionales, y sin poder ayudar y dirigirlas. Señor, envía rápido a alguna más fuerte, que ésta, tu vieja sierva, para que siga trabajando con tus hijas predilectas, tus esposas. (Cuadernos de la Madre, pág. 166)

Vosotras, amadas hijas mías, me preguntarán: ¿Cómo podemos trabajar por la gloria del Padre? Hablen a todos los enfermos, los niños y a todos: “Dios nos creó para sí, nosotros somos el soplo de su Espíritu, por eso somos hijos de su Espíritu. Nuestra alma ha salido de Dios, por eso Él es el Padre de nuestra alma. (Cuadernos de la Madre, pág. 187)

APUNTES ESPIRITUALES DE LA BEATA MARÍA

Quise y me ofrecí a Ti, por tu Hijo, como víctima de amor por la salvación de las almas, por la conversión de los pecadores y las misiones. Quise levantar muchas iglesias, sagrarios, traerte muchas almas para que te adoren, alaben y amen y se consuman delante de Ti, como la lucecita del Sagrario. (Apuntes Espirituales de la Beata María, pág 96)

Haz que esta pequeña Congregación extienda tu amor por el mundo y trabaje Contigo y por Ti, para gloria del Padre en quien todo subsiste y vive, y hacia quien converge todo. (Apuntes Espirituales de la Beata María, pág 254)

DIARIO ESPIRITUAL EN CASTELLANO (25-III-1969)

Queridas hijas: Que la recta intención y santo deseos os guíen haciendo todo bien. Todo lo que hagáis hacedlo por amor y gloria de Dios y salvación de las almas; porque no vinimos al convento por otra cosa, sino por Él, nuestro amable Jesús, a Quien, en nuestros dolores y en vuestros sacrificios debéis repetir: “A Jesús amo, por Jesús vivo, por Jesús muero, de Jesús soy viva y muerta”. (18-01)

Hermanas, hijas mías: Rezad mucho por el Santo Padre y sentir con él, que es sentir con Jesucristo. Él es el Cristo visible en la tierra y Su representante. Rezad mucho por las necesidades de la Santa Iglesia, de nuestro amado Santo Padre; rezad por nuestra querida Congregación y por la salvación de las almas. (09-02)

Hermanas queridas: Pensad bien, ¿por qué hemos venido en el servicio de Dios? Para trabajar por Su Gloria, la salvación propia, las misiones y la salvación de las almas. (12-02)

Hijas mías: Nosotras hemos sido llamadas por Dios para que seamos justas y nos ofrezcamos como víctimas para la salvación del mundo, que seamos humildes; que seamos obedientes, sacrificándonos por las almas, clamando misericordia y ayuda para todos, sin apegarnos a nadie ni a nada y hablando sólo con Dios. Cada una sacrifíquense pues en oración, en silencio y humildad para la salvación de la S. Iglesia y de nuestras Hermanas. Después seréis eternamente felices por haberos inmolado por amor. (20-02)

Hijas mías: Un alma que ama no puede contentarse con una simple oración y el trabajo; esto n o es amor, esto no es sacrificarse por las almas, por la salvación de ellas; por eso os llamo a todas, para que empecéis desde hoy a sacrificaros como víctimas para la salvación del mundo. (03-03).

Hijas mías: un alma religiosa está consagrada al servicio de Dios, como otro Cristo, que vino a esta tierra para gloria del Padre y la salvación del mundo. Así una religiosa, con sus obras, vida y trabajos, glorifica al Padre y redime almas. Por eso debe tender continuamente a Cristo para imitarlo siempre. (11-03)

Hijas mías: Si amamos a Jesús no lo querramos buscar sólo en el cielo, sino que lo buscaremos y encontraremos en el Sagrario, donde vive con nosotras, donde nos ama y espera nuestro amor. Hijas mías, amemos a Jesús, amémoslo con todo nuestro corazón, con todas nuestras fuerzas; démosle gracias por su amor eucarístico y ofrezcámonos con Él al Eterno Padre, por la salvación y redención del mundo. (27-03)

Hijas mías, pensemos, hagamos y sacrifiquémonos todas y todo por Jesús nuestro único Amor, con los niños y juventud abandonados, mirando a Jesús en ellos. En los enfermos, pobres y sufrientes, miremos a Jesús sufriente en ellos. En los sacerdotes y misioneros, miremos a Jesús en el tiempo de su predicación. En los Superiores, miremos a Jesús nuestro Dueño. En todos miremos a Jesús y sacrifiquémonos por su santo y eterno amor para gloria de Dios Padre. (23-04)

Si una tiene corazón, no debe dejar pasar una cosa sin aprenderla bien, para poder trabajar más por la gloria de Dios y la salvación de las almas; pues una Hermana debe saber muchas cosas, o por lo menos, cosas que le pueden ser útiles para cumplir con más exactitud la santísima voluntad de Dios. (13-06).

Nuestra vida está ya consagrada para la expiación de los pecados del mundo, por la salvación del mundo, por la conversión de los pecadores, y ¿qué sufrimos para esto? Ved como nuestro Seráfico Padre San Francisco, Santa Clara y Santa Rosa, llevaban una vida de tan áspera penitencia, levantándose de noche para orar, no teniendo lecho, comiendo apenas. Nuestra penitencia, nuestra perfección por amor a Dios está, en cumplir exacta y fielmente la santísima voluntad de Dios, hasta en la más pequeña cosita prescrita en la vida que abrazamos. (19-06)

Hijas mías: Jesús, por amor, fue víctima en la Cruz, done derramó toda entera su preciosísima Sangre por nosotros. Por eso, debemos pensar cómo nos ama Jesús, cuando dio toda su Sangre por nuestro amor, por la salvación de la humanidad y de cada uno de nosotros. Pensemos cuánto debemos amar esta preciosa Sangre de nuestro querido Esposo y Dios nuestro. (01-07)

Queridas hijas: Si tenemos verdaderamente fe en Dios, si creemos que Él nos mira, si creemos todo lo que Dios nos enseña, nos prepararíamos y apresuraríamos a trabajar por la salvación de las almas. Cada una debe procurar con todas sus fuerzas, que los demás conozcan a Cristo y deben hacer todo lo posible para acercarles a Él. (17-07)

Nosotras, Hermanas queridas, estamos mandadas de Dios por el mundo, para hacer misiones para la salvación de las almas. Por eso, de nuevo ordeno en Dios, que se empiece a cumplir severamente como dice el Codex y nuestra S. Regla, de lo contrario nos esperan tristes consecuencias, responsabilidades por las almas a nuestro cuidado, si es que se perdieron por nuestro descuido, por no haberles enseñado el camino del buen Dios que les conducía a la salvación. (22-07)

Hermana querida, alma consagrada a Dios: Hace mucho tiempo que Jesús te espera en la soledad y, a solas contigo, quiere hablar a tu alma para preguntarte, ¿Por qué te olvidas de Él, que mora en tu alma y en el Ssmo Sacramento para preguntarte?, ¿Por qué no te preocupas de tu santificación y de la santificación de tus Hermanas… ¿Por qué no te sacrificas por amar a Él, para la salvación de las almas? (o3-09)

Hijas mías: Cuando Nuestro Señor os eligió y llamó, os dio su santo espíritu y amor, para que le sigáis fielmente en las obras, para gloria de su Padre y salvación de las almas. Por eso debéis cuidar vuestra vocación, cuidarla de las tentaciones, porque los enemigos del alma saben cuán preciosa es y quieren destruirla. (07-09)

Hijas mías: Cada una de nosotras debe servirse de los medios, que mucho recomiendan los Santos Padres y la Iglesia, para adelantar más en la virtud, tomando cada una lo que mejor se acomode y corresponda a su espíritu como, visitas al Santísimo, Vía crucis, devoción a la Ssma. Virgen, a San José; dedicarse a las misiones, a las obras de misericordia, etc.; así cada una quiere agradar a Jesús, porque por todas las diversas obras y devociones, debemos tener sólo la intención de agradar a Jesús (25-09).

Queridas hijas: Debéis empezar a despertar entre los niños el espíritu y entusiasmo misionero; que se formen catequistas a vuestro lado; que se preocupen de averiguar dónde hay niños sin bautismo, sin Primera Comunión y de buscar niños para que participen en la Santa Misa (08-10).

Hijas mías: Nuestro amor al Ssmo. Nombre de Jesús no debe consistir sólo en invocarlo, sino que debemos cooperar en Su obra de salvación del mundo, con nuestras obras de misericordia y con el cumplimiento de nuestros deberes. Nuestro sentimiento de amor será verdadero si nos esforzamos y ponemos todas nuestras fuerzas en las obras de Dios, cumpliendo fielmente Su santísima Voluntad. (09-10)

Como verdaderas “Hijas de la misericordia”, debéis ser semejantes al Padre de Misericordia y trabajar para salvar las almas. El padre, con el Verbo Divino y con el Espíritu Santo trabajan sin cesar por nuestra salvación y santificación; así también vosotras no debéis estar sin pensar en nuevos trabajos por la gloria de Dios y la salvación de los hombres. (16-10)

Hijas mías: Si tenéis amor y queréis hacer mucho, pero no podéis tanto, por vuestro deseo lo podréis todo. Santa Teresita encerrada en una celda, ardía en deseos de salvar almas y rezaba y se ofrecía como víctima por ellas. Y ahora, bajo su patrocinio están las más grandes oficinas donde trabajan 3000 Misioneros, para millones y millones de almas; porque por su deseo Dios obra ahora y salva almas. (24-10).

Hijas mías: Nosotras tenemos la dicha de ser hijas de San Francisco, el santo que fue la imagen viva de Cristo Crucificado, especialmente en la humildad, en la penitencia, en la sencillez, virtudes tan admiradas por todo el mundo. Y tan santo fue y tanto amó a Cristo Crucificado, y ardía en celo por la salvación de las almas, que por su virtud Jesús les prometió que todo aquel que le siguiere y todo el que permaneciere fiel en su Orden, se salvará. (19-11)

Ha dicho Nuestro Señor: “Con la misma medida con que midiereis, seréis medidos”. Por eso, de nada valen la mucha oración y penitencia, sino se tiene misericordia y caridad. Por amor de Dios, preocupaos de la salvación de los niños; formad su vida espiritual y moral, porque sobre todas nuestras obras, la primera es la educación espiritual de los niños pobres y abandonados en la fe. Para eso, pedid a la Fuente de la misericordia al Corazón de Jesús, que ponga en vuestro corazón Su Espíritu de amor y misericordia, para que obre sus obras de misericordia por vosotras y seáis instrumentos de Su misericordia. (19-12)

Jesús vino del cielo a la tierra, 1º. Por amor y gloria del Padre y salvación de la humanidad; 2º: Para darnos ejemplo de humildad, de caridad, y mostrarnos el camino al Padre; 3º: Para sufrir y dar hasta la última gota de Su Sangre santísima por nosotros, demostrándonos así su amor. (26-12).

DIARIO ESPIRITUAL EN ITALIANO

Cuando una religiosa trabaja para la gloria de Dios, no pierde la oportunidad de aprender algo que la servirá. De hecho, una religiosa debe saber muchas cosas, o al menos estas cosas: cocinar, ser enfermera o misionera. Cuanto más se prepare, más podrá dar a la gloria de Dios y la salvación de las almas. (Diario Espiritual en italiano, 13 enero)

El alma que tiene fe viva se prepara para su misión. Como religiosa, ella ama todo lo que agrada a su divino esposo. Se sacrifica para conquistar almas para Él. Quien ama a Dios, se sacrifica para poder conocerlo más, amarlo más y servirlo con más fidelidad. Quien ama no descansa. (Diario Espiritual en italiano, 24 enero)

Quiero que sean almas puras y fuertes, que no tienen miedo de nada, que pasan por este mundo, sin prestar atención a lo que otros dicen. Quiero que digas y pongas en práctica esto: “Quiero sacrificarme por Jesús, quiero morir fiel a mi vocación, en la misión que debo cumplir, para que todos puedan convertirse y amar a Cristo y ser felices en él para siempre. (Diario Espiritual en italiano, 25 enero)

Queridas hermanas, tal vez tu corazón arda con muchos deseos, te gustaría hacer muchas cosas, pero te falta la fuerza y no puedes abrazar todo. No estés triste, asegúrate de que Jesús reciba tus deseos como si se cumplieran. Santa Teresa del Niño Jesús, encerrada en su celda, quemada por el deseo de los misioneros y la salvación de las almas. Se ofreció como víctima por ellos y el Señor recibió sus oraciones. Así han salvado muchas almas y es la protectora de las misiones. (Diario Espiritual en italiano, 12 febrero)

En Jesús, nuestro Señor, me gustaría enseñarles a amar y observar el Santo Evangelio. Tengan un gran amor y lean las palabras de nuestro Divino Maestro N.S. Jesucristo. Debemos vivir el Evangelio y enseñárselo a los demás. Debemos ser un evangelio viviente. (Diario Espiritual en italiano, 3 julio)

En la época de San Francisco, nadie como él había entendido a Cristo y su Iglesia, que estaba a punto de colapsarse y necesitaba levantarse de nuevo. Él, ardiendo de celo, se puso a trabajar para ayudar a la Iglesia. En recompensa por su ardiente amor por Jesús, por su pureza de corazón, su sencillez y su amor por la santa pobreza y la penitencia, el mismo Jesús se le reveló dándole la Indulgencia llamada el “Perdón de Asís” – de la Porciúncula; Una gracia especial para todo el mundo. Nosotros, también como san Francisco, debemos impregnarnos del espíritu de amor, sencillez, pobreza, obediencia, que es el espíritu de Cristo. Darnos todo a todos para la mayor gloria del Padre, en unión con Jesús, y así tendremos mejores éxitos en nuestra misión. (Diario Espiritual en italiano, 2 agosto)

Hijas mías, sigamos el consejo que nos dieron los Santos Padres y la Santa Iglesia, es decir: cada hermana elige para su propio progreso una devoción especial en la que tiene más amor, como puede ser las visitas al Santísimo Sacramento, el Vía Crucis, las misiones, especial devoción a María, o a san José, etc. Luego, lo ejercíta de manera consistente, pero siempre con la intención de agradar a Jesús y amarlo más. (Diario Espiritual en italiano, 25 septiembre)

Queridas hermanas, deben comenzar a despertar el espíritu para las misiones entre los niños. Mientras esté contigo, los entreno para que se conviertan en catequistas. Aprenda a encontrar niños que no hayan recibido el Santo Bautismo, la Primera Comunión y que no asistan a la Santa Misa. Todo esto puede y debe hacerse con compromiso y buena voluntad, les digo desde mi experiencia. Fuimos pocas hermanas en Blato y con todo esto mantuvimos a los niños, la asociación “Hijas de María”, la Tercera Orden Secular de San Francisco, las Madres Católicas, la Unión del Buen Pastor, la Guardia del Sagrado Corazón de Jesús, el Vivo rosario, la Unión de Propaganda Fidei. Los Domingos se organizaban en nuestras aulas, 3 o 4 conferencias y así las almas fueron atraídas hacia Dios. Enseñe a los jóvenes a hacerlo. (Diario Espiritual en italiano, 8 de octubre)

Queridas hermanas, tal vez tu corazón arda con muchos deseos, te gustaría hacer muchas cosas, pero te falta la fuerza y no puedes abrazar todo. No estés triste, asegúrate de que Jesús reciba tus deseos como si se cumplieran. Santa Teresa del Niño Jesús, encerrada en su celda, quemada por el deseo de los misioneros y la salvación de las almas. Se ofreció como víctima por ellos y el Señor recibió sus oraciones. Así ha salvado muchas almas y es la protectora de las misiones. (Diario Espiritual en italiano, 24 de octubre)

Somos elegidos para extender el Reino de Cristo, el Reino de amor. Esto lo tienes que hacer y glorificarlo cada día más. Glorificamos a Cristo educando a los niños, ayudando a los abandonados y enfermos y difundiendo el Santo Evangelio dondequiera que vayamos. (Diario Espiritual en italiano, 29 de octubre)

Hermanas queridas: Pensad bien, ¿por qué hemos venido en el servicio de Dios? Para trabajar por Su Gloria, la salvación propia, las misiones y la salvación de las almas. (Diario Espiritual, 12 febrero)

Hijas mías, pensemos, hagamos y sacrifiquémonos todas y todo por Jesús nuestro único Amor, con los niños y juventud abandonados, mirando a Jesús en ellos. En los enfermos, pobres y sufrientes, miremos a Jesús sufriente en ellos. En los sacerdotes y misioneros, miremos a Jesús en el tiempo de su predicación. En los Superiores, miremos a Jesús nuestro Dueño. En todos miremos a Jesús y sacrifiquémonos por su santo y eterno amor para gloria de Dios Padre. (Diario espiritual 23 abril)

Nosotras, Hermanas queridas, estamos mandadas de Dios por el mundo, para hacer misiones para la salvación de las almas. Por eso, de nuevo les ordeno en Dios, que se empiece a cumplir severamente como dice el Codex y nuestra S. Regla, de lo contrario nos esperan tristes consecuencias, responsabilidades por las almas a nuestro cuidado, si es que se perdieron por nuestro descuido, por no haberles enseñado el camino del buen Dios que les conducía a la salvación. (Diario espiritual 23 abril)

 

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