Tu presencia como Vicario de Cristo, Pastor amoroso que miras con amor, ternura y alegría a todos, especialmente a los más desfavorecidos, nos hace experimentar fuertemente la experiencia de Dios, renovamos nuestra fe, fidelidad y deseo de servir a ejemplo de Cristo.

Una semblanza de su paso, sobre todo en la Nunciatura donde esperábamos los Religiosos donde estábamos invitados, convocados dos por Congregación. GRACIAS CONFER, GRACIAS NUNCIO.






Regresando a nuestro Hogar, lucía radiante nuestra Madre Celestial la Virgen del Carmen en la Av. Elmer Faucett donde pasó nuestro amado Papa Francisco del Aeropuerto a la Nunciatura.

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