En el mes de María, presentamos extraído del mes de MAYO, las enseñnzas de nuestra Madre Fundadora, Beata María Petkovic, del libro pequeño Hacia el Padre, aquí para cada día:

1.    Hoy, primero de mayo, en el primer día del mes de María, deseo recalcar  que la devoción a nuestra Madre celestial sea cada vez más fervorosa, que la amemos con más entusiasmo y pidamos su intercesión. La santísima Virgen María es nuestro modelo en todas las virtudes y mediadora de todas las gracias. En este día la Iglesia ha establecido la festividad de San José Obrero, quien fue el protector y el custodio  de la Sagrada Familia (E. 01.05.1958). No olviden practicar la oración del trabajo, es decir, ofrecer vuestro trabajo como oración al Señor. Mientras trabajamos, unámonos con espíritu y mente a Dios y él recibirá nuestro trabajo como una oración.  (E, 07.10.1957)

2.    Nos encontramos en el mes de María, en el cual queremos de modo especial demostrar nuestro amor y devoción a nuestra Madre celestial. La santa Iglesia nos da este mes para que por la intercesión de María logremos las gracias y la misericordia de Dios, que meditemos y sigamos su vida virtuosa y que por su mediación merezcamos nuestra salvación. ( E. 08.05.1948). Pero el mes de María no tiene que ser sólo un conjunto de oraciones largas y aburridoras sino más bien oraciones acompañadas con enseñanzas y  ejemplos de  vida  atrayentes y   motivadores.   (E,31.05.1949 )

3.    La devoción del Mes de María no consiste, como mucha gente piensa superficialmente, en  llevar flores al altar de la Virgen y en cantar los cantos dedicados a ella. Las flores deben ser  la manifestación externa de nuestro culto y afecto filial a ella. La  verdadera devoción consiste en darle honor como a la Madre de Dios y nuestra amada Reina, en el seguimiento de sus virtudes: humildad, modestia, entrega a la santísima voluntad de Dios, en la imitación de su recogimiento,  en la meditación y en el amor a Dios y al prójimo. Ella fue la corredentora con Jesús. (E, 08.05.1948)

4.    Debemos meditar más sobre las virtudes de María para poder  imitarlas y por medio de ellas lograr la beatitud eterna. Para afianzar nuestra confianza en su intercesión, meditemos especialmente sobre las gracias y los privilegios con que Dios la ha adornado. Así  el Mes de María será celebrado para su mayor gloria, nuestra santificación y la salvación de las almas. ( ídem)

5.    Reflexionad, hijas mías, cómo la Santísima Virgen María está llena de gracias, y cómo las tres Personas de la Santísima Trinidad, encuentran en ella su complacencia. Y, ¿cómo es posible que nosotras no la encontramos? Contemplemos su purísimo corazón  pensando: El Padre celestial ha creado tantas obras de extraordinaria belleza, magnificencia e inmensidad, pero en el corazón de María ha derramado más gracias que en cualquier otra criatura, por eso, entre sus obras ninguna es tan sublime y hermosa como María.  (Ídem)

6.    Piensen cuantas gracias tenía que poner en María el Hijo de Dios quien la preparaba para ser su Madre, la más pura y santa  entre todas las criaturas.  Su dulcísimo corazón es el reflejo de la vida divina y Dios en ella encuentra su complacencia. Si no existiera la atracción entre Dios y María, las Personas Divinas no podrían encontrar  su gozo  en ella, ni hacerla participe de sus misterios.   (Ídem)

7.   Hijas mías, conságrense en lo profundo de su alma  a la Virgen María y pidan su intercesión. Si no pueden rezar el Rosario entero, diríjanse a ella  por lo menos, con las jaculatorias, y así podrán con la oración y devoción  elevar su espíritu a ella.  (E,  23.05.1960)

8.    María – Mediadora de las Gracias
a)   En la fiesta de la Protectora celestial de nuestra Congregación  quiero destacarles como se llega a Jesús por María. Sigan a María en todas sus virtudes  y propaguen la devoción a la Madre de Dios, porque ella es nuestra intercesora y camino que nos lleva a Jesús.   (Ídem)

b)   Cultivemos especial devoción a la Bienaventurada Virgen María, venerándola bajo el titulo   de Madre de la Divina Gracia. Por medio de ella nos llegan todas las gracias ya que ella es Mediadora de las gracias.  Dios nos concede sus gracias, por medio de María,  quien  fue saludada por el Ángel: Dios te salve María, llena eres de gracia. (Lc 1,28)   (E,  01.05.1958)

9.  La  Bienaventurada Virgen María, Madre de Jesús, el modelo sublime del cielo y de la tierra, se dedicaba a los simples trabajos domésticos de telar, costura, cocina. Ella, la Reina celestial, hacía los trabajos humildes y no esperaba que otros le provean los alimentos, sino que los ganaba con su propio trabajo.   (E,  31.07.1950)

10.   Para atraer las almas a Jesús tenemos que ser humildes como María, puras como María, misericordiosas, silenciosas y amables como María.  Para poder ser semejantes  a ella, tenemos que esforzarnos para  que no nos falte ninguna de sus virtudes.   (E,  12.09.1946)

11.   Dios en sus planes ha dispuesto  que vuestra primera Madre también se llame María, para que guíe a otras almas que se inspirarán en la Virgen María y siguiéndola  serán  fuertes en la lucha, en el sufrimiento y en la cruz.  (Ídem)

12.   Si somos Marías, significa que debemos ser como un mar de amor  que esconde  en sí  inmensos tesoros y también muchas victimas; pero el mar todo lo cubre con su límpido manto de aguas tranquilas.  Así debería ser una virgen consagrada a Dios. En su rostro nunca se debería reflejar ni la más mínima señal de  inquietud, de  descontento o frialdad. Miren a la Santísima Virgen, como es tranquilo su rostro, lleno de dulzura y de paz.  (Ídem)

13.   Mis queridas Hermanas quiero poner en el corazón de cada una de vosotras,  la súplica de la Santísima Virgen de Fátima en la cual pide que se haga penitencia, sacrificios, oraciones y que trabajen por la salvación del mundo. Hagan todo lo que puedan en vuestras comunidades, ofreciendo todo por Jesús y María. En su purísimo corazón las ama y bendice vuestra Madre espiritual. (E, 27.10.1954)

14.   Consideren, hijas mías, que la Bienaventurada Virgen María es llena de gracias. Por eso, en este  mes renueven vuestro amor filial a nuestra dulce Señora. Afiancen su confianza  en su poderosa intercesión  y que la Virgen María sea vuestra esperanza.   (E,  08.05.1948)

15.   Amadas Hermanas, cuando repiten con María: Hágase en mí según tu Palabra (Lc 1,38), háganlo y vívanlo de verdad. Como María seamos obedientes, humildes y modestas. Ella nos ha dado  ejemplo perfecto de obediencia pronta cuando en plena noche tuvo que huir a Egipto. Nos dice San Lucas: María guardaba todas estas cosas en su corazón (Lc 2,51), y vosotras, hijas queridas, lleven y guarden en su corazón  todo lo que han oído y según esto orienten su vida.  ( E, 12.09.1944)

16.   Dios te salve María llena eres de gracias, te dirijo mi súplica para que intercedas por mí ante Dios que me dé la gracia de no ofenderle nunca, de cumplir su santa voluntad, que su Reino de amor venga sobre  todas las naciones de esta tierra, especialmente sobre nuestro amado pueblo y proteja todas nuestras queridas hermanas. Madre mía amada, obténgame una muerte santa y contrita.   (Cuad. 5;   24. 02 1945)

17.   Amadas hermanas mías, sean misioneras de María y vayan por el mundo  extendiendo la gloria de Jesús y de María.   (E,  22.11.1954)

18.   Madre mía María en tu gloria y tu paz, acuérdate de mi miseria y sálvame del fuego eterno que he merecido. Que me salve tu poderosa intercesión  delante de tu Hijo, el Juez  justo y misericordioso. Ruega por mí, Madre, en el momento de mi muerte. (Cuad.13;  01.11.1954 )

19.   Hijas mías, las invito a que se dediquen a propagar  las glorias de María. Con gran confianza  en Dios y ayuda de María, trabajen con este fin. Con Jesús podrán hacer todo. No piensen en sí mismas y en las dificultades que pueden encontrar, sino sacrifíquense por Dios y por su gloria.  (E, 19.10.1952)

20.   Si una persona ama y honra a la Madre de Dios, es algo natural, porque este  sentimiento de buscar un ser superior en donde refugiarse y a quien recurrir, siempre se ha manifestado en el corazón  humano. La Santísima Virgen María es la verdadera Madre de Dios y en ella  Él ha puesto toda la bondad, la belleza, la pureza y todo el resplandor, haciéndola así como la más perfecta de las criaturas. Un alma consagrada a Dios debe sentirse feliz al saber que su verdadera Madre es la Madre de Dios.   (E, 14.08.1948)

21.   Siendo que ningún lenguaje humano es capaz  de expresar suficientemente la grandeza y la belleza de la Virgen María, debemos elevar  nuestro corazón y sentimiento a ella, porque del corazón brotan los sentimientos con los cuales  somos capaces de expresar aquello que no podemos con nuestras palabras. Con gran fervor y confianza rezad siempre en todas vuestras  necesidades a la Virgen María.  Si la amamos de verdad, deberíamos imitar su sublime pureza, humildad y sencillez.   ( Ídem)

22.   María fue fiel a Jesús hasta la muerte. Trabajaba todo el día en silencio, toda pura y obediente.  Así debe ser una hija de la Virgen María. Yo conozco hermanas nuestras que rezan hasta  10 rosarios al día y trabajaban mucho. Siendo así ¿cómo la Virgen María no cuidará a esta alma y no saldrá a su  encuentro en el momento de su muerte, para conducirla al cielo? No es suficiente dirigirse a ella con muchas oraciones verbales, sino también meditar sobre su vida y amarla con todo el  corazón. (Ídem)

23.   Una persona consagrada a Dios debe sentir un gran amor hacia la Madre de Dios,  para que su corazón se una al corazón purísimo de María  y viviendo  en su presencia pueda pedirle su consejo y amor.  Todo lo que hacemos pongámoslo bajo su mirada y protección. Hijas mías ¿cómo podríamos dejar pasar ni menos  un solo día sin pensar en María? ¿Cómo podríamos vivir sin ella? María  es la Madre de todos, nuestra dulzura y esperanza, la luz que ilumina  el alma y la guía hacia Dios.  ( ídem)

24.   Procuremos frecuentemente saludar a María con las palabras que el mismo Dios la saludo por medio del Ángel: Dios te salve María llena eres de gracia (Lc 1,28). Esto se debe rezar meditando y sintiendo cada palabra. A María que es llena de gracia, pidamos las gracias que necesitamos y por ella las obtendremos.    (Ídem)

25.   Meditando y contemplando a María como Madre de Dios y Reina de los cielos, de la tierra y de todos los Santos, podemos acudir a ella con plena confianza y  amor filial, implorándole que nos proteja y nos alcance las gracias necesarias para  nuestra vida y salvación.   (E,  8.09.1948)

26.   Meditando la separación de la Santísima Virgen del seno de su madre Sta. Ana, a los tres años de edad, para servir sólo a Dios en el Templo, comprenderemos que nosotras también  debemos alejarnos de nuestros seres queridos  para amar y servir sólo a Dios, despojándonos de todas las criaturas  aún las más santas, como también de aquellas que necesitan  de nuestra ayuda, como son nuestros padres.   (Ídem)

27.   Hijas mías, meditemos sobre la vida de la Bienaventurada Virgen María. Consideremos que ella no es tan sólo Hija, Esposa y Madre de Dios sino que es también la santísima criatura, Mediadora de las gracias y el modelo de nuestra consagración. Admirándola, sigamos  sus virtudes y nos santificaremos.  (Ídem)

28.   La santísima Virgen María, aún siendo niña, nos ha dado el ejemplo de  profunda humildad, silencio y abnegación. Nosotras, hijas mías, somos adultas y  por los tres votos consagradas a Dios. Por eso, por amor a Jesús, debemos ser mortificadas, abnegadas, humildes y sumisas en todo, como verdaderas niñas colocadas entre los brazos de María y en la cuna de esta Congregación de Jesús.    (Ídem)

29.   Nuestro habito religioso nos recuerda que somos consagradas  a Dios,  como tales debemos vivir y como cristianas debemos vivir según los mandamientos de Dios,  de la Iglesia y cumpliendo las obras de misericordia. De esta manera, por los méritos  de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, nuestra Madre, lograremos la vida eterna.
(E, 1962 )

30.   Nuestra Congregación ha elegido a María para su Madre y Reina. El Santo Padre  desea que el 31 de Mayo de cada año, se renueve la consagración  de todo el mundo  a nuestra Madre y Reina celestial. Desde  el comienzo de nuestra Congregación, nosotras hemos festejado este día, pero desde ahora lo celebraremos con más solemnidad.  (E,  27.10.1954)

31.   Hijas mías, este último día de este santo mes de Mayo en el cual queremos consagrar todo nuestro afecto a María nuestra Santísima Madre, tengo el deber de hablaros  como su indigna sierva. Tengamos  una verdadera devoción a la Santísima Virgen María porque ella es después de Jesús nuestra esperanza y verdadera Madre que nos protege en la vida y en la muerte. Tenemos que tener  verdadera devoción  a María, no como lo hacen muchas personas en el mundo que creen honrarla, llevando una medallita  o encendiendo una vela. Es cierto que, debemos llevar con amor  la medalla de la Virgen María, pero nuestra devoción será verdadera si nos asemejamos  a ella y procuramos  imitarla.  (E, 31.05.1948)

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