Domingo de la Pasión o Domingo de Ramos

a. Hijas mías, en este Domingo la Iglesia nos conduce hacia el triste momento de la Pasión que sufrió nuestro Señor Jesucristo por nuestra salvación. Por eso este domingo se llama “Domingo de la Pasión”. Durante toda nuestra vida debemos meditar sobre la pasión de Cristo, siguiéndole a cada paso con la cruz, y entonces estaremos serenas en los sufrimientos, sabiendo que después de los sufrimientos podremos llegar a la gloria. Nosotras nos llamamos Hijas de la Misericordia  de San Francisco, porque queremos seguir a Cristo Crucificado como lo seguía el Seráfico Padre San Francisco.

         Pasión de Cristo

Hijas mías se aproximan los días santos y tristes. Se cubren todos los cuadros porque la Iglesia llora por la muerte del Señor. Que cada hermana  lea la pasión de Cristo porque: cuando sufre el Maestro, con Él debe sufrir también su discípulo (cfr. Lc 24,46) Por eso, suframos con Cristo y sacrifiquémonos con Él. (E. 14.04.1946)

Semana Santa

          Lunes Santo

A) Queridas esposas de Cristo, unámonos con el alma a Jesús para poder gemir con Él sin ser molestadas de nadie. Vosotras que estáis elegidas por Dios para darle reparación por los pecados e ingratitudes del mundo, debéis ofrecerle todo vuestro amor y vivir sólo por Él. Síganlo fielmente en el Huerto de Getsemaní y en el Calvario. Cuando estaremos completamente entregadas al Amor Crucificado, nuestra alma estará feliz y gozará inmensamente, sabiendo que Jesús está contento con nosotras. (E, 03.1942)

 B) En estos santos días de Pasión debemos meditar de modo especial sobre la muerte y la pasión de Jesús. Cuando se fundó nuestra Congregación, su primera devoción era a Jesús Crucificado. Y nuestro santo Cofundador en el Decreto de Fundación decía: Que Jesús Crucificado esté impreso en el corazón de las Hermanas y que ellas lo impriman en el corazón de la gente. Que cada una se preocupe para que en todas sus palabras y acciones resplandezca ese amor a Jesús Crucificado.  (E. 1.04.1947)

        Martes Santo 

Meditemos sobre la santísima pasión y amor de Jesucristo, para que estas meditaciones despierten en nosotras el propósito de sufrir todo por amor a Él y para la salvación de las almas. Si somos verdaderas hijas de nuestro Padre San Francisco, debemos amar la pasión de Cristo, su muerte en la cruz y sus santísimas llagas, como lo hacia él, nuestro Seráfico Padre. Os recomiendo que en estos santos días hagáis algunas penitencias especiales y mortificaciones por amor a Jesús. (E. 11.04.1943)

        Miércoles Santo

A) Durante estos santos días la Iglesia nos propone medios que robustecen y fortifican el alma. Invoquemos la misericordia de Dios por la salvación de los pecadores. Cuanto se sufre en el mundo porque los hombres no saben descubrir la Cruz de Jesús, y encontrar en ella su apoyo y consuelo, sino tan sólo dolor y sufrimiento. (E. 15.03.1959)

B) Preparémonos bien para estos santos días. Desde el Miércoles Santo hasta el Sábado Santo nos dedicaremos más a la oración. Preparémonos para esperar la Pascua de Resurrección del Señor con el alma y el cuerpo puro. Por eso acérquense a la santa Confesión con corazón contrito. Preparémonos para celebrar dignamente la Institución de la Eucaristía y los ritos sagrados de Jueves Santo. (E. 1. 04. 1947)

         SANTO TRIDUO PASCUAL

        Jueves Santo

A) Hijas mías, hoy celebramos la conmemoración de la Última cena de nuestro Divino Esposo, nuestro Maestro. Por amor a nosotros se quedó por los siglos en el Santísimo Sacramento. Ámense y sirvan unas a otras como amaba y servia Jesús, lavando hasta los pies a sus discípulos. Por eso nuestra alegría debe consistir en servir a los demás, porque esto significa servir al mismo Cristo. (E. 14.04.1946)

B) El amor de Jesús era tan grande, que no podía separarse de sus amados, y así, Él instituyó este maravilloso Sacramento, para quedarse con nosotras y nutrirnos con su cuerpo y sangre. El alma que ama, no puede dejar de adorar todo el día y toda la noche al Señor quien en su alma sufría diciendo: Mi alma está triste hasta la muerte (Mt 26,30). Que la meditación sobre la traición de Judas y de su triste fin, les sirva de aviso, para que temáis ser infieles a vuestra santa vocación.  (E. 24.03.1948)

C) Hijas mías, no olvidéis las palabras que Jesús pronunció aquella noche antes de su pasión: Amaos los unos a los otros (Jn 15,17). Esto no es un simple consejo, sino un Mandamiento del Señor. Amad con amor abnegado que, renuncia a sí misma y no busca su propio bien sino el bien de los demás. Si nos interpretan mal, agradezcamos, porque así somos más semejantes a Jesús y nos acercamos más a Él. (E. 25.03.1948)

Viernes Santo

A) Durante estos tristes días de la dolorosa pasión y muerte de nuestro Salvador, como María, permanezcamos debajo de la cruz y contemplemos a nuestro Amor crucificado. Él tiene sed de nuestro amor. Por eso consuélenle con su amor, mortificando vuestro amor propio y pasiones. Ofrézcanle vuestro consuelo y suavicen su dolor. (Circ. 1929)

 

B) ¡Oh, mi Amor crucificado! ¿Me perdonas todos mis pecados? Jesús, yo te amo. Mi voluntad te la entrego totalmente, renuncio a todos mis deseos, mi deseo eres tú y tu voluntad. Haz que permanezca siempre unida a tu santa voluntad.  (Cuad. 4;  04.1933)

C)  En este santo tiempo en que contemplamos la pasión y la muerte de Jesús, os suplico que se conviertan a su Amado crucificado. Inquieto esta nuestro corazón hasta que no descanse en Ti, dice San Agustín. Mis queridas hermanas, especialmente ustedes que están al servicio de la misericordia, pensad que todo lo que hacen es para Jesús. Como deben estar felices que pueden servir a Jesús en los más pequeños. (Circ. 24.03.1933)

D) No se apeguen a las cositas y las vestimentas. Esto es señal de almas débiles. Miren a su divino Modelo en la cruz, ahí esta todo lo que tenía. Hijas mías en la cruz está nuestra salvación. Imprimid en vuestros corazones su espíritu, su paciencia y su paz. Nosotras somos seguidoras de Cristo crucificado y por eso rechacemos todo lo que es mundano y carnal. (Ídem)

         Sábado Santo 

 He aquí, el Amor sacrificado, el Hijo del Padre celestial, quien ha dado su vida y su cuerpo, para pagar nuestra deuda y devolvernos la salvación eterna. Vengan todas las criaturas y denle alabanza. Alaben a este Tesoro del mundo por quien nosotros hemos ganado el cielo. Alaben al Cordero celestial, alaben a la Misericordia infinita. (Cuad. 4; 15.04.1933)

Domingo de la Pascua de la Resurrección. Aleluya, Cristo resucitó

A) ¡Es verdad, Cristo resucitó! Gloria eterna a Ti, que eres vencedor de la muerte y del infierno. A Ti que eres la alegría del cielo y de la tierra y el Salvador del mundo, gloria te sea dada en el Padre. ¡Oh Cristo resucitado, Te agradezco por el inmenso amor que nos tienes! Te amamos y queremos cumplir tu santa voluntad. (Cuad 15; 1960)

B) Alégrense, hijas queridas, porque Cristo ha resucitado. Con su resurrección demostró que es verdadero Dios y verdadero hombre y nos ha confirmado su divino poder. Como sus esposas, alégrense y mírenlo con santo orgullo. Y yo como vuestra indigna madre, os felicito, porque sois sus amadas esposas. Cuando tengan que sufrir, recuerden que después del Viernes Santo viene la Resurrección. (E. 01.04.1945c) Ha resucitado, no está aquí (cfr. Mt 28,6), dijo el Ángel  dirigiéndose a las mujeres. Ha ido al Padre para preparar un lugar donde llevará a sus esposas. Alégrense, porque vendrá el feliz momento de la beatitud eterna, donde podrán mirarlo cara a cara y descansar en su regazo, en su corazón. (Circ. 1929)

Comentarios

comments